Productividad y objetivos

¿Se puede ser productivo sin objetivos? Soy de la opinión de que es posible, ya que al fin y al cabo la productividad es la capacidad de ejecutar trabajo efectivo por unidad de tiempo y por lo tanto, se puede mejorar la productividad sin que tengamos un objetivo o una motivación especial para hacerlo.

Pero claro, eso es la teoría, la práctica demuestra que para conseguir productividad necesitamos de una chispa que no es otra cosa que nuestras motivaciones y objetivos. Podemos convertirnos en robots y ser máquinas de ejecutar trabajo, de hecho todos pasamos periódicamente por esa etapa, pero a diferencia de los robots tenemos emociones y al final, más tarde o más temprano, necesitamos un estímulo, algo por lo que luchar, algo que nos demuestre que el trabajo que estamos realizando nos proporciona algo más que un sueldo a fin de mes.

Las organizaciones deberían preocuparse porque sus trabajadores estén motivados, sin embargo la realidad demuestra que la mayoría de ellas tratan a los empleados como fichas de ajedrez, que van moviendo de un lado para otro sin más.

La ausencia de motivación afecta a la productividad de las organizaciones y no hace falta que comente ningún ejemplo porque estoy seguro que cada uno dentro de su experiencia personal ha podido comprobar esto en primera persona.

2 comments
  1. Ricardo said:

    Precisamente ahora a unos compañeros y a mí nos está pasando lo que dices en el post.
    ¡Cuánta razón tienes!

    No sólo la productividad cae, sino que tal vez te lleves una sorpresa y veas como tus empleados se largan de tu empresa.

    • jummp said:

      El desarrollo de las personas dentro de una organización, la capacidad de aprovechar su talento, de aprovechar sus ganas por hacer las cosas bien, choca con la forma de actuar de muchas entidades públicas y privadas.

      Para ahorrarse problemas, tratan a todos por igual, a lo que los que lo hacen bien y a lo que los hacen mal, a los que se encuentran implicados y a los que simplemente calientan una silla. Esto supone un problema de competitividad importante para la organización ya que este tipo de circunstancias se traduce en situaciones de falta de productividad.

      No motiva saber qué hagas lo que hagas difícilmente vas a tener una respuesta positiva por parte de la organización. Las palmaditas en la espalda alivian solo unas cuantas veces y desde luego nunca, cuando se le dan a todo al mundo, sin ningún tipo de mérito.

      Las organizaciones tienen que buscar las circunstancias que provocan una mayor motivación e implicación del empleado en el trabajo que realiza y eso requiere tomar decisiones y reconocer el trabajo bien hecho.

      Como dices en tu comentario, no solo la productividad cae, sino que ante estas circunstancias tu talento (y con buena parte del conocimiento bajo el brazo) terminará explorando otros horizontes.

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