Ambiente ruidoso que favorece las distracciones, interrupciones o las pérdidas de concentración, donde hace excesivo calor o frío, con poca luz, en el que hay más personas de las que deberían, cuando no existe de manera generalizada un comportamiento profesional y otros muchos factores más influyen en que el entorno de trabajo afecte negativamente a la productividad.
Por muy buenos hábitos, actitud, aptitud, motivación que tenga uno, trabajamos en un entorno y es imposible abstraerte siempre de él (se puede conseguir en períodos concretos de tiempo, pero poco más).
La productividad requiere una continuidad en el trabajo, donde las interrupciones, distracciones, incomodidades, etc… sean las menores posibles. Es muy difícil ser productivo a saltos.
A veces no hay más remedio porque es el contexto en el que te ha tocado hacer tus tareas o porque el trabajo que realizas se puede ver afectado por interrupciones. Como no hay más remedio uno tiene que intentar ser lo más productivo posible dentro de esos condicionantes, ahora bien, esa productividad se encontrará lejos de la productividad potencial que se podría tener en un entorno favorable.
Me llama mucho la atención lo poco que cuidan las organizaciones (por regla general) el contexto laboral, cuando en realidad es uno de los aspectos más sencillos de poder afrontar y que permitiría mejorar la productividad sin mucho esfuerzo adicional.