En el desarrollo de software no existen verdades absolutas, ni tan siquiera esas que tienes tan arraigadas basadas en tu formación, conocimiento y experiencia.
A lo largo de la realización de un proyecto se parte de un contexto inicial que va a ir evolucionando y esos contextos probablemente serán diferentes a los de tu proyecto anterior y siguiente. Tenemos que adaptarnos a las circunstancias porque lo más probable es que las circunstancias no se puedan adaptar a nosotros.
Solo es posible la adaptación si estamos dispuesto a ello.
Si creemos que determinados procesos, metodologías y prácticas garantizan el éxito nos estamos creando una resistencia para la adaptación al cambio que nos condicionarán en el caso de que tengamos que aplicar estrategias que se salgan de esa norma.
No se trata de cambiar por cambiar, sino de hacerlo con intención y con sentido en el contexto del proyecto. Ambos factores (intención y sentido) lo son si analizamos y entendemos por qué es necesario salirnos del guión (siempre en relación a un contexto).
Y esta idea es extensible a ámbitos más allá de un proyecto por ejemplo al de la propia gestión de un departamento de desarrollo a la hora de eligir un framework o background base de funcionamiento, ¿debe funcionar una gestión de procesos que ha funcionado en otra organización?, ¿acaso su contexto es el mismo? No se trata de reinventar la rueda o aplicar de base el no inventado aquí, sino de interpretar esas estrategias acorde a la realidad de la organización, del Departamento, de los objetivos que se quieren lograr, del negocio y todos los factores que se consideren relevantes.
Tal vez la única verdad absoluta es que no hay verdades absolutas, o tal vez no.