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Archivos diarios: enero 30, 2009

Me comenta un compañero la existencia de unos serios problemas de rendimiento al realizar desde diversas aplicaciones consultas masivas vía Web Service a una base de datos central.

El problema se centra muy probablemente en el proceso de conversión de XML a objetos, que cuando son pocas entidades no se nota mucho, pero que cuando son muchas se nota bastante.

Se podría pensar en intentar acotar las consultas desde la aplicación origen, eso podría ser factible, también se podría pensar que determinadas funcionalidades se realicen offline, pero no son más que parches sobre el problema central.

¿A alguien se le ocurre algo?

Cuando se ejecuta un proyecto de gran alcance, que abarca una gran cantidad de departamentos de una organización hay que tener paciencia, mucha paciencia.

Esos proyectos muchas veces fracasan porque se tarda en conseguir resultados y precisamente en comprender que los resultados se consiguen poco a poco, paso a paso, es un ingrediente necesario (aunque no suficiente) para que el proyecto tenga éxito.

Un proyecto de estas características es como una matriz de 100.000 filas y 100.000 columnas llenas de ceros, por mucho que vayas poniendo unos, hasta que no pasa bastante tiempo la matriz no parece rellena de unos, es como si el esfuerzo no diera resultados, como si no valiera la pena, pues sí, si se tiene paciencia sí se producen resultados y sí vale la pena.

En un símil futbolístico es como si se quisiera ganar la Champion League en un solo partido, cuando antes tienes que haber llegado a primera división, clasificarte entre los cuatro primeros, clasificarte en la liguilla de grupos, llegas a la final y ganar.

Ganó el mejor. El mejor en el partido de ida y el mejor en el partido de vuelta.

El Valencia salió desde el primer minuto a perder tiempo y a que se jugase lo menos posible al fútbol. Esa estrategia se vió reforzada por el gol de Marchena de cabeza en jugada a balón parado en el minuto 7 de partido.

Con ese resultado el Valencia se sintió cómodo y se aprovechó además de las indecisiones de un Sevilla que recordaba por momentos al del Racing.

La sustitución por lesión de Adriano y la entrada en el campo de Capel cambió el partido. El Sevilla tenía dos bandas y de esta forma consiguió abrir el campo. No terminaba de lograr peligro pero el equipo mostraba otra disposición en el terreno de juego y también otra actitud.

Finalmente una falta sacada por Romaric fue cabeceada por Kanouté a la red en el minuto 36 y eso revolucionó todavía más al Sevilla y a la afición.

Del minuto 36 al 45 el Sevilla hizo un fútbol espectacular y vibrante y tuvo el 2-1 en una ocasión de gol de las que Luis Fabiano no suele perdonar.

En la segunda parte el Valencia salió con la misma consigna de la primera, no dejar jugar y perder tiempo, tanto es así que prácticamente los cinco primeros minutos de la segunda mitad no existieron.

Antes del minuto 10 el Sevilla tuvo otra oportunidad clarísimas para ponerse 2-1 en un disparo en bolea que Duscher envió a la grada cuando tenía a Kanouté y a Luis Fabiano en posiciones francas de gol.

El Sevilla lo intentaba y lo intentaba, tenía prácticamente siempre el balón y tuvo también el segundo gol en un remate entre la cabeza y el hombro de Mosquera y en un disparo que paró César a bocajarro.

Finalmente casi en el minuto 90, en un corner sacado por Renato que salió al cuarto de hora de la segunda parte por Duscher, y tras varios rebotes en el área el balón quedó suelto en el area chica donde Sebastien Squillaci de un fuerte disparo perforó la meta valencianista.

El Sevilla fue justo ganador. El Valencia tuvo sus opciones, con un disparo en la primera mitad que sacó Escudé y con un cabezazo en la segunda prácticamente en boca de gol que Palop tuvo la fortuna que le dió en el cuerpo. Pero el juego del Valencia, muy rácano, muy lejos del equipo grande que es, le hizo merecedor de perder. Espero que el Valencia en un futuro recupere la senda del buen fútbol y solucione los problemas económicos que tiene, ya que fútbol necesita a un equipo grande y señor como el Valencia.

Comentario aparte para dos futbolistas del Valencia:

César Sánchez: En la segunda mitad una media de entre 16 y 20 segundos cada saque de puerta. Vió una amarilla y debió ser expulsado.

Marchena: Si corriese de la misma forma que protesta, muy probablemente Bekele se tendría que dedicar otra cosa. Protesta todo, absolutamente todo, tenga razón, no la tenga, sea absurdo, no lo sea. También debió ser expulsado.

Ahora Gijón y después el Athletic, gran semifinal con partido de ida en Sevilla. Los sevillistas a llenar el Ramón Sánchez-Pizjuán.