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Archivos diarios: febrero 9, 2009

La posición, el poder, sustentado por el humo, dura el tiempo que tarde en disiparse el humo, tardará más, tardará menos, pero el humo siempre se disipa.

El éxito duradero es aquel que se basa en hechos, en resultados y en realidades tangibles.

Hace un tiempo, puse en un post la famosa frase de Peter Drucker: “Todo lo que se puede medir se puede mejorar”.

Es una verdad absoluta. Una empresa, una organización que no realiza mediciones en sus procesos, es una organización que está abocada a no mejorar.

¡Qué menos que conocer cuánto te está costando hacer algo y que beneficio obtienes con ello!.

Si una empresa no aplica un control en sus actividades, por pura lógica las actividades se terminan descontrolando y si la pérdida de control es relativa a los costes de producción la situación puede llegar a convertirse en nefasta.

Como también he comentado en algún post, no se puede llegar del 0 al infinito o por lo menos no es lo recomendable, aplica poco a poco la medición en tus procesos y verás como la gestión y los resultados de tu organización o empresa mejorarán, ya que al poder medir sabrás en qué y cuánto debes mejorar.

La medición implica disciplina, ya que para la obtención de algunos indicadores es necesario la realización de tareas no directamente relacionadas con el trabajo que se desempeña pero que son necesarias, en el caso por ejemplo de una empresa de desarrollo de software, que menos que especificar qué tiempo dedica cada empleado a cada proyecto o tarea. Esto que para muchos puede suponer una pérdida de tiempo, es uno de los mejores instrumentos para ganar tiempo.

La medición además permite, entre otras cosas, hacer un mejor reparto de tareas, una mejor gestión de los recursos humanos y una mejor gestión económica (los proyectos no son pozos sin fondo y es necesario conocer cuánto de lejos o de cerca se está en el proyecto del límite del beneficio empresarial mínimo que se puede permitir la empresa).

Además, la medición da lugar a una mejor imagen de empresa, ya que demuestra control. La falta de control da lugar a empresas con imagen de inseguridad en la gestión y eso a los posibles clientes no les gusta nada.

Por otro lado la medición es un instrumento esencial para planificar. Planificar sin indicadores es añadir más incertidumbre a la misma y por tanto mayor probabilidad de error.

Medir es fundamental y una mejora continua a través de la medición de los procesos debe ser un objetivo que debe marcarse cualquier empresa.

Por tanto, dí ¡mide! y vencerás.