archivo

Archivos diarios: febrero 18, 2009

Decir mañana lo mismo que hoy y hoy lo mismo que ayer es algo que valoro muchísimo en las personas.

No quiero decir con esto que no se pueda rectificar una opinión o un comportamiento, sino que si se rectifica que sea por una situación o causa que lo explique.

¿Cuántas veces se habéis encontrado en proyectos con gente que cada día decía una cosa distinta y además no lo reconocía?

Si encontráis a clientes o proveedores coherentes, habréis encontrado algo importante.

Y lo que es más importante, las mantiene abiertas, y la falta de calidad las cierra.

Puedes tener comerciales excelentes, arquitectos de la información fantásticos, pero como el producto final no tenga calidad y esto se repita una y otra vez, las puertas se iran cerrando una tras otra.

¿Qué se entiende por calidad?

– Comunicación con el cliente. Cuanto más mejor. Nunca es poca la comunicación con el cliente. La comunicación evita sorpresas desagradables.
– Seguir las indicaciones del cliente e intentar evitar que te tengan que repetir/recordar en numerosas ocasiones que tienes que hacer aquella o tal cosa.
– Ser fiel al cliente y no puentearlo con los usuarios.
– Entregar el producto en el plazo pactado por el cliente (esto no quiere decir que se tenga que respetar el plazo fijado inicialmente, todo es negociable, sino que el plazo de entrega siempre sea controlado por el cliente).
– Entregar un producto con el menor número de errores posible y cuidando los detalles al máximo.
– Entregar un producto que siga las especificaciones técnicas del cliente.
– Entregar un producto que cumpla las especificaciones funcionales y no funcionales del cliente.
– Entregar un producto correctamente documentado, siguiendo como mínimo las especificaciones del cliente en este aspecto.
– Entregar un producto con sus fuentes y si realizas un mantenimiento del mismo, tener un control de las versiones, coherente con la documentación que permita en cualquier momento recuperar cualquier versión anterior de la aplicación.
– Efectuar y pactar con el cliente una correcta gestión del cambio.
– Respetar y no poner trabas al período de garantía. Es decir, si te has equivocado asúmelo y no lo “recobres” al cliente.
– Llevar internamente de forma escrupulosa las horas consumidas en el proyecto por cada perfil.

La calidad en los desarrollos es esencial para la credibilidad de la empresa y la credibilidad y solvencia es muy importante para consolidarse en un mercado tan competitivo como el del software.

La calidad en el desarrollo de software marca la diferencia.