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Archivos diarios: marzo 9, 2009

Pese a que la llevo utilizando desde hace algún tiempo para la gestión de mis proyectos, he tomado la decisión de implantarla en mi organización para que pueda ser utilizada por el resto de jefes de proyecto.

Lo que más me gusta de Redmine es su extremada sencillez, eso, junto al ser un producto libre y ser un proyecto muy activo han sido claves para la decisión final.

Con esto no quiero desmerecer a otras opciones como por ejemplo dotProject, que me parece muy completa, pero la veo más orientada a su utilización por parte de una empresa de desarrollo de software.

Lo que he encontrado con Redmine es la sencillez y la inmediatez de las acciones que se hacen con la herramienta.

Tan sencillo es motivar como desmotivar.

Cuando no se valora el trabajo bien hecho, cuando sólo se exige y no se da nada a cambio, cuando no existe preocupación por las contingencias que ocurren en los proyectos, surge la desmotivación. ¿Tan difícil es hacer lo contrario?.

Esta semana he tenido reuniones donde he vuelto a escuchar por parte de empresas de desarrollo de software el concepto de industrialización.

Cuanto más lo escucho más me chirría el concepto.

Eso de querer vender un proceso de desarrollo de software que funcionaría casi como si cogemos un análisis de requisitos lo metemos en una máquina, le damos a un botón y van saliendo componentes software integrados entre sí y funcionando, resulta tan poco creible que más que vender un producto o una idea lo que hace es tirarla por tierra.

Se vende industrialización como optimización al máximo de los recursos humanos necesarios para desarrollar el software, como aprovechamiento al máximo de experiencias, metodologías de desarrollo, herramientas CASE, framework y catálogo de componentes documentales y software. Si la tendencia que se pretende conseguir es la optimización de las características que acabo de comentar, me parece bien, pero no lo llamemos industrialización del software, ya que un proceso de desarrollo de software no es comparable con el proceso industrial de construcción de coches, lavadoras, etc…, ya que el software presenta unas características completamente distintas.