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Archivos diarios: marzo 15, 2009

Soy un firme defensor de la neutralidad y de la eliminación de las barreras de control en Internet. Lo cual no quiere decir que esté en contra de que se persigan actividades delictivas que se puedan realizar a través de la misma, previa denuncia o de oficio si la actuación es flagrante y atenta contra las leyes.

Por otro lado la neutralidad de la Internet es algo que se debe proteger de manera fundamental, ya que esa neutralidad ha hecho que esta red sea lo que a día de hoy es y que tanto bien ha hecho para el desarrollo cultural, social y tecnológico de la humanidad.

Recomiendo la lectura de este breve artículo que he encontrado en el blog de Enrique Dans, extractado a su vez de unos comentarios de Stephen Fry.

El desarrollo de software presenta un gran problema, el cual lo he ido mencionando ya en diferentes posts de este blog, y es que por regla general se piensa:

– Que es fácil.
– Que es barato.
– Que el desarrollador se encarga de todo.

Los responsables del área TIC de las empresas privadas y administraciones públicas, así como en general, toda la profesión informática deben de intentar cambiar esa imagen que se tiene del proceso de desarrollo de software y que tan dañina está siendo para el sector.

Este daño sería más significativo si no estuviéramos en una época de transformación tecnológica en la que ha cobrado especial relevancia al comunicación y la puesta a disposición de servicios por medios telemáticos. Esto hace que proliferen multitud de proyectos informáticos y el daño se vea atenuado, al fin y al cabo hay muchos proyectos y casi todas las empresas pescan algunos y, claro, mientras haya dinerito fresco, los problemas son menos.

Los daños a los que hago referencia es que por regla general no se pagan por los proyectos informáticos lo que valen (por los motivos que he indicado antes, se piensa que es un proceso fácil (industrializado), barato y desatendido), lo que obliga a que los trabajadores de las empresas de desarrollo de software tengan que hacer un sobreesfuerzo prácticamente continuo para que los proyectos alcancen un nivel aceptable de rentabilidad. No obstante, no siempre con sobreesfuerzo se arregla todo y los productos que se obtienen sufren una merma de la calidad.

Independientemente de que las empresas de desarrollo de software deban trabajar en un proceso de mejora continua orientada a reducir los costes de desarrollo y mejorar la calidad de los productos (algo que es posible, pero solo si se intenta), todos los que trabajamos en el sector de la informática, debemos trabajar por la dignificación de nuestro sector y que realmente se tome conciencia del valor de la informática y de las TICs en general en las organizaciónes.

La gestión TIC, el desarrollo de software, la técnica de sistemas, las comunicaciones, son procesos complejos y tienen un coste. Ese coste además debe ir parejo con la responsabilidad que tienen las TICs en las organizaciones, ya que vertebran la mayor parte de los procesos de las mismas, esto debería obligar a que los presupuestos en materia de las TICs sean parejos a ese nivel de criticidad e importancia que tienen.

Es tarea de toda la profesión informática hacer estas labores de transformación de la mentalidad de los responsables de la organizaciones en relación a las TICs, para que alcancen el nivel de importancia que merecen. Evidentemente esto es un objetivo de largo recorrido, pero al que se puede llegar si entre todos ponemos los granitos de arena necesarios.

Uno de los grandes problemas que tengo para la gestión de proyectos informáticos es que soy muy ambicioso y trato siempre de conseguir grandes metas en el desarrollo de los proyectos.

La ambición no es mala, pero es negativa si no se fijan metas realistas.

La ambición conectada con una selección de metas posibles y realistas en el proyecto darán lugar muy probablemente a un proyecto con éxito.

Marcarse metas demasiado ambiciosas puede provocar fustración tanto en el gestor del proyecto como en el equipo del mismo y en el cliente.

No hay que renunciar a las metas ambiciosas, pero la clave no está en conseguir todo a la primera y a corto plazo, la clave está en descubrir que para conseguir metas ambiciosas hay que conseguir antes otras metas previas.