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Archivos diarios: mayo 6, 2009

En un proyecto de desarrollo de software, es complejo cumplir una planificación inicial debido a la gran cantidad de contingencias que pueden ocurrir a lo largo del mismo.

No obstante, eso no quiere decir, que ni el cliente ni el proveedor deban resignarse, es decir, hay que intentar cumplir la planificación inicial y sólo variarla cuando se vea que no se puede cumplir o cuando sea contraproducente intentar cumplirla. ¿Qué quiero decir con esto último? Pues que si el equipo de programadores y analistas están muy presionados y tienen que trabajar de forma sostenida un número de horas superior o muy superior a su jornada laboral, el producto resultante no será bueno en cuanto a calidad se refiere (ya sea en cuanto a las características funcionales y no funcionales del software, la documentación, etc…).

Como el presupuesto de los proyectos se realiza en base a la planificación, es decir, tantas horas de cada perfil en un marco de tiempo, es por eso por lo que interesa a los proveedores cumplir la planificación, si no existe planificación o si no se tiene en cuenta la planificación el proyecto entrará en pérdidas y lo que es peor, para intentar reducirlas bajará la calidad del producto, por lo que al final se perderá dinero y además el cliente no tendrá un producto con calidad, por lo que probablemente se pierda al cliente o su confianza.

Por todo lo anterior, siempre recomiendo que la planificación se realice con criterio y no pensando en una ejecución ideal del proyecto, ya que las situaciones de ejecución ideal no existen, es decir, que se aplique un porcentaje de desfase, sobre esa base ideal, que dependerá en gran medida del cliente (si se conoce), de las características del proyecto, de su alcance y de las características del equipo que se va a asignar el mismo.

Es posible hacer ajustes en el equipo de proyecto, pero si se hacen con planificación y no con prisas, es decir, es posible sustituir un miembro del equipo por otro, aumentar el equipo, etc… Lo que no se debe hacer es cambiar el equipo, por ejemplo, meter cuatro programadores nuevos para intentar cumplir una planificación, si ese ajuste no se realiza de forma ordenada y planificada, si no se hace así, probablemente los resultados sean contraproducentes, ya que personas que son altamente productivas en el proyecto, tendrán que dedicar una parte de su tiempo a formar a las nuevas personas del equipo y esto puede provocar más retrasos.

Ante el incumplimiento de una planificación debe imperar el sentido común, por parte de todos, cliente y proveedor, ya que sin sentido común ambas partes verán perjudicados, todavía más sus intereses. El cliente debe pensar que el objetivo debe ser obtener un producto software con la mayor calidad posible y si para ello hay que esperar un poco más, esperar. El proveedor, debe comunicar cuanto antes al cliente, las posibles desviaciones en la planificación y explicar los motivos. El grado de enfado del cliente es directamente proporcional al tiempo que se le tarda en comunicar dichas desviaciones. Si el proveedor, no ha gestionado internamente bien el proyecto o ha errado en la planificación, debe asumirlo e intentar tomar medidas para que la desviación sea la menor posible sin que el resultado final pierda calidad.

Es evidente que hasta el más paciente de los clientes tiene un límite y la ejecución de un proyecto no se puede demorar indefinidamente, por lo que tampoco se debe abusar de eso, aunque el producto que se entregue sea impecable.

También hay que tener en cuenta que existen proyectos que no se pueden retrasar, ya que se tienen que poner en producción en una fecha concreta por la razón que sea. En estos casos, los retrasos son críticos y tanto cliente y proveedor deben poner los medios para el cumplimiento de la planificación, aunque suponga una merma de otros aspectos, incluida la calidad (eso sí, la pérdida de calidad también tiene un límite, que será aquel a partir de la cual la pérdida de calidad del producto supone un mayor perjuicio que un retraso en la fecha de puesta en producción del mismo. No obstante, aunque ese sea el límite, el cliente y el proveedor deben procurar no acercarse al mismo en la medida de lo posible).