Despropósito tremendo

El juicio que ha sido originado por la demanda de varias casas discográficas sobre Pablo Soto por poner a disposición de quien quiera adquirirlo, software para el intercambio de ficheros a través de Internet, es un despropósito tremendo.

Es decir, demandan a una persona por desarrollar un software que es totalmente neutral y que sólo es el uso que se le da a ese software, el que puede llegar a ser constituyente de delito.

Bajo esta premisa estas mismas discográficas podrían demandar a las compañías eléctricas por dar la energía para que funcione el ordenador, a los fabricantes de ordenadores y dispositivos móviles, los proveedores de acceso a Internet, a los desarrolladores de software para la copia de CDs y DVDs, a los fabricantes de CDs y DVDs, a las empresas que dan servicios de almacenamiento de ficheros en Internet, incluso a Vint Cerf por ser uno de los creadores de Internet. Lo dicho, un despropósito.

Con situaciones como esta las discográficas no hacen más que seguir perdiendo credibilidad y respeto por parte de las personas que pueden hacer mantener su negocio caduco de la venta de trozos de plástico, que no somos otros que la ciudadanía. Ellos piensan tal vez, que metiendo miedo, que para mi es el fin último de este juicio (cuidado con lo que haces porque te puedo sentar en un banquillo) conseguirán sus objetivos. En mi opinión es una política equivocada, porque ir en contra de quien te da de comer, no creo que sea la mejor opción.

La ciudadanía, gracias entre otras cosas a Internet, no somos meros corderitos que nos creemos cuatro anuncios o cuatro campañas (algunas con dinero público) criminalizando hechos no delictivos, por lo que todo esto al final, se terminará volviendo en contra de quien lo ha creado.

El juez tendrá la última palabra, pero para mi Pablo Soto tenía, tiene y tendrá el juicio ganado (juicio, que por otra parte, nunca debería haberse llegado a producir).

Enrique Dans hace una analogía del caso de Pablo Soto con Johannes Gutenberg en su columna de Expansión. No tiene desperdicio.

3 comentarios
  1. recacha dijo:

    A mi el ejemplo que se me vino a la cabeza cuando leí por primera vez la noticia, fue:
    “Madre mía, entonces ¿enjuiciarán y cerrarán las fábricas de navajas en Albacete? Porque el mal que han hecho las navajas no es si quiera comparable al del P2P”.

    ¡Saludos!

  2. jummp dijo:

    Así es Reca. Este juicio es un absurdo y espero que las discográficas lo pierdan. No obstante, las discográficas, la SGAE y demás lobbys seguirán erre que erre, ya que disponen de dinero y tiempo suficiente para seguir llevando al banquillo a gente. Será cuestión de resistencia y aguantar más que ellos.

    • recacha dijo:

      Cuestión de resistencia y de confiar en que el sistema judicial sea lo efectivo que se le presupone, porque a todas vistas es inocente. Bueno, a todas menos a las de un puñado de interesados, claro.

      El colmo sería un juicio que dijese lo contrario, ahí ya habría que pasar a la acción más directo jeje.

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