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Archivos Mensuales: mayo 2009

El juicio que ha sido originado por la demanda de varias casas discográficas sobre Pablo Soto por poner a disposición de quien quiera adquirirlo, software para el intercambio de ficheros a través de Internet, es un despropósito tremendo.

Es decir, demandan a una persona por desarrollar un software que es totalmente neutral y que sólo es el uso que se le da a ese software, el que puede llegar a ser constituyente de delito.

Bajo esta premisa estas mismas discográficas podrían demandar a las compañías eléctricas por dar la energía para que funcione el ordenador, a los fabricantes de ordenadores y dispositivos móviles, los proveedores de acceso a Internet, a los desarrolladores de software para la copia de CDs y DVDs, a los fabricantes de CDs y DVDs, a las empresas que dan servicios de almacenamiento de ficheros en Internet, incluso a Vint Cerf por ser uno de los creadores de Internet. Lo dicho, un despropósito.

Con situaciones como esta las discográficas no hacen más que seguir perdiendo credibilidad y respeto por parte de las personas que pueden hacer mantener su negocio caduco de la venta de trozos de plástico, que no somos otros que la ciudadanía. Ellos piensan tal vez, que metiendo miedo, que para mi es el fin último de este juicio (cuidado con lo que haces porque te puedo sentar en un banquillo) conseguirán sus objetivos. En mi opinión es una política equivocada, porque ir en contra de quien te da de comer, no creo que sea la mejor opción.

La ciudadanía, gracias entre otras cosas a Internet, no somos meros corderitos que nos creemos cuatro anuncios o cuatro campañas (algunas con dinero público) criminalizando hechos no delictivos, por lo que todo esto al final, se terminará volviendo en contra de quien lo ha creado.

El juez tendrá la última palabra, pero para mi Pablo Soto tenía, tiene y tendrá el juicio ganado (juicio, que por otra parte, nunca debería haberse llegado a producir).

Enrique Dans hace una analogía del caso de Pablo Soto con Johannes Gutenberg en su columna de Expansión. No tiene desperdicio.

Si has conseguido que un cliente confíe en ti, has dado un auténtico paso de gigante para hacer que su relación con él se prolongue en el tiempo.

La confianza crea fidelización y la fidelización estabilidad.

La confianza no es sólo conseguir la entrega de productos con un nivel importante de calidad, sino haber estado ahí durante el proyecto y después de él, estando a disposición del cliente cuando ha sido necesario y manteniendo un diálogo constante y sin fisuras.

La confianza cuesta ganarla y esto sucede en todos los ámbitos de nuestra vida, no solo en el proceso de desarrollo de software y resulta muy fácil perderla, con cualquier paso en falso.

Imaginaros el siguiente caso, contratáis a una empresa para que os haga una reforma en la cocina y resulta que aunque la ejecución final ha sido muy buena, la obra ha durado un mes más de lo previsto, había días que los albañiles aparecían y otros que no, que cuando se llamaba para pedir una explicación no siempre se respondía y que para reparar unos pequeños desperfectos en la obra, has tenido que estar llamando todos los días, hasta que por fin dos meses después han aparecido y lo han arreglado. ¿Volverías a confiar la reforma de alguna otra habitación de tu casa a dicha empresa?.

La crisis del software, en mi opinión, es algo que todavía no se ha superado, desde que se empezase a hablar de ella, en la década de los sesenta, a partir del genial holandés Edsger Dijkstra en su obra “The Humble Programmer”

Bien es cierto, que hay autores, con un prestigio infinitamente multiplicado por infinito superior al mío, que consideran que es algo que está superado, como por ejemplo, Roger S. Pressman, que lo redefine como aflicción crónica, al existir cada vez más casos de éxito.

Mi experiencia, al menos en el segmento en el que me muevo, es que se quiera llamar como se quiera, la crisis del software sigue presente.

La crisis del software se refiere principalmente a las siguientes características del proceso de desarrollo:

– Incumplimiento sistemático de los plazos de entrega.
– Desajuste entre el presupuesto inicial estimado y el presupuesto final del proyecto.
– Baja calidad del producto final: Incumplimiento de especificaciones y dificultad de mantenimiento.

Que alguien me diga en qué porcentaje de los proyectos en los que ha participado como programador, analista, jefe de proyectos o gerente se ha cumplido algunas de las premisas anteriores. En bastantes, ¿verdad?.

Por eso pienso que la crisis del software continua, por mucho que la aparición del concepto de ingeniería del software o de múltiples metodologías hayan intentado paliarla.

Bien es cierto, que las bases para eliminar la crisis del software en un proyecto de desarrollo de software son muy conocidas por todos, lo que pasa es que son tantos los ingredientes a utilizar (unos dependientes del grupo de desarrollo y otros no) para que un proyecto salga bien en plazos, presupuesto y calidad, que no resulta nada sencillo (aunque no es imposible) conseguirlo.

Por todo lo anterior, pese a que la solución tiene una base metodológica y de disciplina (de todas las partes que intervienen en el proyecto, teniendo mucho peso la parte usuaria), la base para arreglarla es cultural, es decir, la adquisición de buenos hábitos de base para el desarrollo de proyectos software (ya que sin esta cultura, la metodología se llenará de polvo en las estanterías y la disciplina un bien perecedero) y la erradicación de los mitos del software en todas sus vertientes.

Nadie tiene la llave para ser infalible en los proyectos de desarrollo de software, es decir, como he dicho antes, un proceso de desarrollo tiene muchos condicionantes y es muy complicado manejarlos todos, sobre todo cuando no dependen de uno. En cualquier caso, lo que hay que intentar siempre es tender a hacer las cosas de la mejor manera posible y a intentar cumplir los objetivos de plazos, presupuestarios y de calidad, porque si hay una cosa que debe clara a todos, es que si un proyecto no se enfoca hacia esos objetivos, es complicado, muy complicado, que se consigan por casualidad.

Lo peor que le puede pasar a una empresa de desarrollo de software o a un departamento TIC es la creación de reinos de Taifas, donde cada cuál vaya a su bola sin la búsqueda de un fin común para la organización.

Es responsabilidad de los niveles más altos de la jerarquía en llevar el volante que lleve la organización al cumplimiento de objetivos y de hacer que los niveles inferiores de la jerarquía no hagan la guerra por su cuenta y atiendan en lugar de intereses apegados, al bien global de la organización.

Empresas muy grandes con departamentos sectoriales son cultivos perfectos de Taifas, sin embargo al tener mentalidad colectiva, cultura de empresa y un control importante desde la dirección y puestos intermedios, se impiden en muchos casos la creación de chiringuitos o cortijos particulares que nada favorecen a la organización.

Crear cultura de empresa, comunicar objetivos y políticas, es fundamental para que la maquinaria funcione correctamente.

¿Hay que dar margen de maniobra? Sí, pero la finalidad debe ser siempre atender a los fines y objetivos de la organización.

La capacidad de trabajar horas y horas, día tras día, sostenida en el tiempo, necesariamente influye sobre la productividad (se llega a un punto donde por muchas horas que eches el trabajo no va) y sobre la calidad (cuando ya no puedes más, lo que quieres es terminar, sea como sea).

Es cierto que hay ocasiones en la que no hay más remedio que afrontar los picos de trabajo con horas y más horas de trabajo, en jornada laboral, extralaboral y extra-extralaboral. Pero si se puede, es necesario que el equipo o parte del equipo pueda descansar y volver con más ganas y fuerzas al proyecto.

Personalmente noto muchísimo si no consigo descansar, incluso cuando el motivo de no descansar nada tiene que ver con el trabajo, ya es cuestión de la madurez y profesionalidad de cada uno, saber cuando se tiene que ir más o menos descansado al trabajo.

Al descanso, como elemento fundamental para la productividad y la calidad, yo añado la felicidad, como un factor más importante incluso que el descanso o la motivación.

Ya lo dice Sabina en su canción “Y si amanece por fin”:

“Olvídate del reloj, nadie se ha muerto por
ir sin dormir una vez al currelo, ¿por qué
comerse un marrón, cuándo la vida se luce
poniendo ante ti un caramelo?.”

¿Se solucionan las cosas poniéndose uno de perfil?, ¿de verdad se piensa que si algo depende o puede depender de uno y no se actúa, se arregla sólo?, ¿qué pasa si todos se ponen de perfil?, ¿dónde termina la cadena, si todos se ponen de perfil?, ¿en el abismo, tal vez?.

La única forma de mejorar, de dar pasos hacia adelante y no hacia atrás, es tomar decisiones y enfrentarse a situaciones que lo mismo no son las más agradables. Si uno se pone a analizar qué es lo que le ha hecho prosperar en su vida personal y laboral, seguro que no aparecen circunstancias en las uno se ha inhibido o no ha dado la cara, sino circunstancias en las que se ha dado un paso adelante y se ha dicho, aquí estoy yo.

Ponerse de perfil, no soluciona nada, puede proporcionar comodidad, pero a la larga es una huida hacia ningún sitio, porque no hace mejorar nada y no consigue arreglar ningún problema. Imagina que tu organización pasa por un problema económico y tienes la posibilidad de actuar para mejorar la situación, ¿de verdad piensas que se soluciona mirando a las estrellas, esperando que otro lo arregle?, ¿y si no lo arregla otro?, ¿qué sucederá?.

En los últimos tiempos se están intensificando las actuaciones de algunos gobiernos, partidos políticos, lobbys, organizaciones públicas y privadas que tienen como objetivo convertir Internet en un servicio orientado a sus intereses económicos y personales, para de esta forma manejar a su antojo el mayor y más democrático medio de comunicación del mundo.

La asociación de internautas ha realizado un manifiesto en defensa de la neutralidad de la red.

Los internautas somos la última barrera para que los grupos interesados en hacer de Internet una marioneta que muevan a su antojo consigan su objetivo.

Es el momento de que se nos escuche, el momento en que los responsables del poder legislativo se den cuenta de ellos estan para servir al pueblo y que con nuestro voto podemos hacer que todo ese poder que le hemos dado desaparezca.

La libertad y neutralidad de Internet no se negocia.

Si puedes, suscríbete al manifiesto y dale toda la difusión que puedas.