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Archivos diarios: junio 10, 2009

Una organización con treinta empleados puede ser más productiva que otra organización con cincuenta empleados, que tenga los mismos medios materiales para realizar los trabajos.

La clave en este caso está, evidentemente, en la capacidad individual de producción de cada unos de los empleados.

La productividad individual de un empleado depende de muchos factores, adecuación del puesto de trabajo que desempeña respecto a su preparación, su formación, el grado de alineación de los objetivos individuales del empleado respecto a los de la organización, lo bien o mal dirigidos que estén, etc…

Como es lógico también depende de los medios que tenga a su disposición para realizar el trabajo, pero al ser este un elemento externo al que pretendo analizar, no lo voy a tener en cuenta en el presente artículo.

Por encima de todos esos factores, hay uno muy importante y es la profesionalidad de la persona. Un profesional, saca adelante su trabajo de forma productiva prácticamente ante cualquier circunstancia, una persona que no es un profesional, ya le puedes poner el trabajo en bandeja que siempre buscará una excusa para no hacerlo o hacerlo cuando le venga en gana.

Por tanto, la solución para sacar adelante el trabajo de una organización no consiste solo en meter más personas, lo primer que hay que hacer es analizar la plantilla existente y determinar sí realmente todo el mundo está dando todo lo que puede dar (no quiero decir con esto que se verifique que todo el mundo está asfixiado de trabajo, sino que se compruebe la productividad de cada uno), una vez que se ha comprobado que el trabajo está bien repartido y que cada cual desempeña sus tareas con responsabilidad y profesionalidad, sería momento si se desea de incrementar la plantilla de la organización o estudiar otras alternativas como mejorar la eficiencia de los procesos, de los sistemas de información, etc…

Las personas productivas y profesionales y las personas no productivas y no profesionales, tienen una cosa en común y es que tienen una gran influencia en el entorno en el que se encuentran, de tal manera que los buenos profesionales hacen mejores profesionales y productivos a sus compañeros y los malos profesionales reducen la profesionalidad y la producción de los compañeros.

Un aspecto muy importante que nunca se debe olvidar, es que hay que valorar y premiar a las personas productivas, de lo contrario las pones en el mismo saco que todas las demás y eso resulta tremendamente injusto y además hace ver a toda la organización que da igual que lo hagas bien o mal, que trabajes mucho o poco, que al final el resultado y tu recompensa será la misma.