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Archivos diarios: julio 24, 2009

Uno de los aspectos que más influyen en la productividad de una persona es la concentración. La cantidad de trabajo que se consigue sacar desde la concentración deja en anecdótica la que se saca desde un situación donde no se está concentrado.

Somos humanos y no se consigue estar todos los días al 100% de la concentración, muchas veces ocurren circunstancias personales que afectan anímicamente o distraen la atención y reducen el nivel de concentración. Esto provoca que en ocasiones se pasen malas rachas de productividad debido precisamente a una disminución del nivel de concentración.

Pese a todo, recomiendo que cuando nos centremos delante del ordenador en nuestro puesto de trabajo e intentemos alcanzar un nivel de concentración que nos permita sacar el trabajo adelante, no es fácil en las circunstancias anteriormente comentadas, pero si no se intenta seguro que no se consigue. Siempre ayuda tener el trabajo planificado y saber qué tareas son las más prioritarias acometer cada día, en casos donde sea complicado alcanzar la concentración pues todavía más.

Además de las circunstancias personales existen otras que pueden afectar a la concentración, como pueden ser interrupciones o circunstancias que provoquen una distracción dentro del entorno laboral. No quiero decir esto, que no se pueda gastar una broma, hacerle un comentario a un compañero, es más, esto puede ayudar incluso a mejorar el nivel de concentración.

Cada persona tiene una serie de condicionantes para alcanzar un nivel óptimo de concentración. En mi caso necesito tener lo más planificadas posibles las tareas, teniendo en cuenta que por la naturaleza de mi trabajo una planificación para un día concreto se puede ir al traste, si recibo muchas interrupciones, si sucede algún problema con un sistema en producción, con el proceso de desarrollo de algún proyecto o por la asignación de nuevas tareas no previstas por parte de los jefes. No obstante, necesito hacer microcortes entre tareas o incluso en la ejecución de las mismas, muy orientados por ejemplo a leer o despachar correos relacionados con el trabajo.

Cuando realmente necesito sacar un trabajo de una cierta envergadura y/o complejidad, suelo aplicar diversas soluciones ya que en una jornada laboral normal, es difícil conseguir la continuidad y concentración que requieren este tipo de tareas para realizarlas de forma productiva (de la mejor manera posible, en el menor plazo posible de tiempo). Estas soluciones pasan por realizar la tarea en casa (tengo la suerte de poder contar con un entorno que me facilita la concentración), por hacerla en los instantes de tiempo en el trabajo donde consigo conservar de forma más sencilla la concentración: primera hora de la mañana, última hora de la mañana o por las tardes.

En resumen: la concentración la considero fundamental para intentar conseguir ser los más productivos posibles y tanto nosotros, como la organización en las que trabajamos debemos poner los medios más adecuados para ayudar a conseguir esa concentración. En la concentración juega mucho la fuerza de voluntad, la capacidad de superación de problemas y obstáculos. Cuanto más se intenta conseguir la concentración, más rápido se consigue alcanzar y más tiempo se consigue mantener. Pero una cosa importante, somos seres humanos y por tanto seres emocionales y por tanto no somos infalibles a períodos más o menos largos donde se produzcan circunstancias que afecten a la concentración.