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Archivos Mensuales: julio 2009

Uno de los aspectos que más influyen en la productividad de una persona es la concentración. La cantidad de trabajo que se consigue sacar desde la concentración deja en anecdótica la que se saca desde un situación donde no se está concentrado.

Somos humanos y no se consigue estar todos los días al 100% de la concentración, muchas veces ocurren circunstancias personales que afectan anímicamente o distraen la atención y reducen el nivel de concentración. Esto provoca que en ocasiones se pasen malas rachas de productividad debido precisamente a una disminución del nivel de concentración.

Pese a todo, recomiendo que cuando nos centremos delante del ordenador en nuestro puesto de trabajo e intentemos alcanzar un nivel de concentración que nos permita sacar el trabajo adelante, no es fácil en las circunstancias anteriormente comentadas, pero si no se intenta seguro que no se consigue. Siempre ayuda tener el trabajo planificado y saber qué tareas son las más prioritarias acometer cada día, en casos donde sea complicado alcanzar la concentración pues todavía más.

Además de las circunstancias personales existen otras que pueden afectar a la concentración, como pueden ser interrupciones o circunstancias que provoquen una distracción dentro del entorno laboral. No quiero decir esto, que no se pueda gastar una broma, hacerle un comentario a un compañero, es más, esto puede ayudar incluso a mejorar el nivel de concentración.

Cada persona tiene una serie de condicionantes para alcanzar un nivel óptimo de concentración. En mi caso necesito tener lo más planificadas posibles las tareas, teniendo en cuenta que por la naturaleza de mi trabajo una planificación para un día concreto se puede ir al traste, si recibo muchas interrupciones, si sucede algún problema con un sistema en producción, con el proceso de desarrollo de algún proyecto o por la asignación de nuevas tareas no previstas por parte de los jefes. No obstante, necesito hacer microcortes entre tareas o incluso en la ejecución de las mismas, muy orientados por ejemplo a leer o despachar correos relacionados con el trabajo.

Cuando realmente necesito sacar un trabajo de una cierta envergadura y/o complejidad, suelo aplicar diversas soluciones ya que en una jornada laboral normal, es difícil conseguir la continuidad y concentración que requieren este tipo de tareas para realizarlas de forma productiva (de la mejor manera posible, en el menor plazo posible de tiempo). Estas soluciones pasan por realizar la tarea en casa (tengo la suerte de poder contar con un entorno que me facilita la concentración), por hacerla en los instantes de tiempo en el trabajo donde consigo conservar de forma más sencilla la concentración: primera hora de la mañana, última hora de la mañana o por las tardes.

En resumen: la concentración la considero fundamental para intentar conseguir ser los más productivos posibles y tanto nosotros, como la organización en las que trabajamos debemos poner los medios más adecuados para ayudar a conseguir esa concentración. En la concentración juega mucho la fuerza de voluntad, la capacidad de superación de problemas y obstáculos. Cuanto más se intenta conseguir la concentración, más rápido se consigue alcanzar y más tiempo se consigue mantener. Pero una cosa importante, somos seres humanos y por tanto seres emocionales y por tanto no somos infalibles a períodos más o menos largos donde se produzcan circunstancias que afecten a la concentración.

Hace tiempo hemos realizado en mi organización una importante tarea en la que ha tenido una participación muy importante un equipo de personas que sin su trabajo hubiera sido imposible la ejecución de la misma en tiempo y forma, ya que con su esfuerzo y conocimientos han puesto todo lo necesario desde el departamento al que pertenezco, para conseguir el objetivo.

En estas últimas semanas, por causa de este proyecto, he tenido la oportunidad de conocer mejor a este equipo de personas y me ha permitido descubrir, que tienen un potencial muy aprovechable para mi organización.

Sin embargo, este equipo de personas tiene un importante campo de mejora, que se centra en la metodología y que les ha impedido ser más efectivos en las tareas para las que han sido contratados. Evidentemente estas carencias metodológicas no son responsabilidad exclusiva de ellos, ya que han sido los primeros en sufrir las carencias metodológicas de mi organización y también y desde mi punto de vista, la falta de apoyo por parte de su empresa para la realización de este trabajo. Es decir, tenemos personas con potencial para poder realizar muy bien este trabajo, pero que tienen una barrera muy grande para poder desempeñarlo en condiciones, siendo esta barrera la falta de una metodología.

Con este post, quiero expresar que si bien, resulta fundamental tener un equipo de personas con el mejor perfil técnico posible y con gran actitud respecto al trabajo, es importantísimo que su trabajo esté encuadrado dentro de un marco metodológico adecuado, porque de lo contrario no se conseguirá aprovechar el potencial de los mismos.

El pasado 12 de enero publiqué un post denominado El dominio de Internet Explorer y Windows: Datos, en el que basado en las métricas que me ofrecía Google Analytics sobre dos sitios web de propósito general en castellano con un número significativo de visitas, se podría apreciar la hegemonía, casi monopolística que tenían los sistemas operativos de la familia Windows y los navegadores de la familia Internet Explorer (una hegemonía casi aplastante, sobre todo en el marco de los sistemas operativos). Los valores publicados en aquel post estaban referidos al margen temporal entre el 30/06/2008 y el 31/12/2008.

En esta entrada, voy a mostrar los valores recogidos en ambos sitios web, en el intervalo temporal entre el 01/01/2009 y el 30/06/2009.

Como hechos más significativos, se encuentran los siguientes;

1) La reducción del uso de sistemas operativos Windows y sobre todo la caída del uso de los navegadores Internet Explorer. Es cierto que siguen dominando el mercado (sobre todo el sistema operativo), pero la trayectoria es descendente sobre todo en el caso de los navegadores.
2) El importante ascenso en el uso de Firefox y Chrome.
3) El ascenso lento, pero prácticamente parejo en el uso de sistemas operativos de la familia Linux y Macintosh.

A continuación os pongo los datos. La información entre paréntesis hacen referencia a los valores que existían en la anterior referencia temporal (entre el entre el 01/06/2008 y el 31/12/2008).

Sitio web 1:

Navegadores.

– Internet Explorer: 77’27% (81’81%)
– Firefox: 19’40% (16’16%)
– Chrome: 1’50% (0’48%)
– Safari: 1’13% (0’87%)
– Opera: 0’44% (0’41%)

Sistema Operativo.

– Windows: 96’94% (97’52%)
– Macintosh: 1’65% (1’37%)
– Linux: 1’22% (1’02%)

Combinación Navegador + Sistema Operativo.

– Internet Explorer + Windows: 77’27% (81’80%)
– Firefox + Windows: 17’61% (14’69%)
– Chrome + Windows: 1’50%
– Firefox + Linux: 1’06% (0’84%)
– Safari + Macintosh: 0’92% (0’72%)
– Firefox + Macintosh: 0’71% (0’62%)

Sitio web 2:

Navegadores.

– Internet Explorer: 72’08% (74’71%)
– Firefox: 23’7% (22’47%)
– Safari: 1’73% (1’45%)
– Chrome: 1’69% (0’71%)
– Opera: 0’54% (0’43%)

Sistema Operativo.

– Windows: 95’58% (96’3%)
– Macintosh: 2’46% (2’19%)
– Linux: 1’66% (1’34%)

Combinación Navegador + Sistema Operativo.

– Internet Explorer + Windows: 72’07% (74’7%)
– Firefox + Windows: 21’12% (20’24%)
– Chrome + Windows: 1’69%
– Firefox + Linux: 1’55% (1’23%)
– Safari + Macintosh: 1’43% (1’22%)
– Firefox + Macintosh: 1% (0’93%)

He tenido la oportunidad de leer mucho últimamente sobre las factorías de software. Mi opinión sobre la producción industrializada de software, la podéis consultar en este mismo blog en una serie de artículos que dediqué al tema.

Como comentaba en dichos artículos, para mi la producción industrializada de software no existe, simplemente lo que se ha hecho es aplicar una serie de buenas prácticas (en algunos centros) y aplicar una serie de fórmulas para reducir en la medida de lo posible los costes de desarrollo (casi todas ellas basadas en la búsqueda de soluciones que impliquen un menor coste por mano de obra y el apoyo de las instituciones).

Los lectores de mi blog, también saben de mi opinión sobre el mercado TIC y en los últimos tiempos, también he tenido la oportunidad de comprobar que no me equivocaba. En esta época de crisis, las empresas de desarrollo de software van a por todas, utilizando unas políticas muy agresivas de precios.

Si las cosas no cambian o se está muy bien posicionado en el negocio o esto será la ley de la selva, donde sólo los más fuertes sobrevivirán (y aquellos aliados de los más fuertes). No todas las empresas pueden asumir esa guerra de precios sin una pérdida considerable de la calidad de los servicios que se ofrecen. Por este motivo yo que siempre he tenido un gran recelo de las factorías de software, veo que en las circunstancias actuales las empresas que tienen este tipo de recursos están bien posicionadas (siempre y cuando las factorías estén bien gestionadas) para poder competir.

Cuando se habla de factorías de software, se utilizan a menudos los términos Nearshore y Offshore. El primer caso se corresponde a aquellas factorías que se encuentran próximas geográficamente (o que tienen algún rasgo común, como por ejemplo, una franja horaria próxima, el idioma, etc…) a las organizaciones para la cual prestan sus servicios (en algunos casos proyectos concretos, en otros casos outsourcing), el segundo caso se corresponde a factorías más alejadas geográficamente y que en la mayoría de los casos no presenta rasgos comunes con las organizaciones a la que prestan servicio. Como habréis podido ver, existirán casos donde las factorías se puedan considerar Nearshore u Offshore en función de la persona que la defina.

Por regla general, se suele relacionar el Nearshore con soluciones de mayor calidad (y con un mayor coste de producción) y el Offshore con soluciones de menor calidad (y con un menor coste de producción). También hay que tener en cuenta que el Offshore en muchos casos es bastante complicado. Supongamos que situamos una factoría de software en Laos y que a ella desviamos carga de trabajo de programación. Si el análisis funcional está hecho en español, existirán serias dificultades para su interpretación por parte de los programadores del centro.

También hay quien utiliza el término de Inshore, para referirse a factorías de software situadas muy próximas geográficamente (100 kilómetros como mucho) de las organizaciones a las que prestan servicio.

En cualquier caso: Inshore, Nearshore y Offshore, lo importante es que el centro esté bien gestionado, que se utilice un framework de desarrollo común (y que pueda ser lo suficientemente flexible para poder adaptarse en situaciones concretas a especificaciones técnicas de clientes concretos) y que el personal que trabaja en los mismos esté lo más formado posible (y existan unos procesos de formación continua). De esta manera más o menos la calidad de los productos no debería ser tan significativa, ni ser tan distintas (aunque la barrera del idioma, en muchos casos, puede afectar notablemente el resultado del producto). Si la gestión es buena, el framework es común y flexible y se poseen buenos técnicos, los costes de producción se reducirán, dejando prácticamente como aspecto diferencial el nivel adquisitivo de los países donde se encuentre la factoría de software, lo que permitiría pagar sueldos más bajos y por tanto permitir ofertar en los proyectos un mayor número de horas a un menor coste.

Aunque la solución que más me guste sea la Inshore o en su defecto la Nearshore, más que nada porque no me gusta por qué se realiza la deslocalización, ni que se aproveche el nivel de vida de un país para ofrecer salarios varias veces más reducidos que los de nuestro país, no tengo más remedio que reconocer que quien posea la infraestructura y la organización para ofrecer productos con un nivel de calidad aceptable y a unos precios rompedores, tienen todas la de ganar en un mercado tan competitivo como es el del desarrollo de software.

Ya os comenté hace unas semanas que me había instalado el software Boinc y que iba a probar durante un tiempo su sistema de computación distribuida y ayudar de esta manera algunos proyectos. Empecé concretamente con el proyecto rosseta@home.

Pues bien, semanas después no puedo estar más satisfecho con la experiencia y además de compartir mi excedente de CPU con rosseta@home, lo estoy compartiendo con los proyectos Ibercivis (proyecto español) y World Community Grid. Prácticamente hay proyectos para casi todas las disciplinas: investigación biológica, bioquímica, médica, farmacológica, ingeniería, matemáticas, exploración espacial, etc…, por lo que seguro que te encontrarás en algunos de ellos alguna materia en la que te sientas cómodo colaborando.

Yo os animo a que le déis una oportunidad a Boinc, tal y como hice yo y que en base a vuestra experiencia toméis la decisión de si continuar compartiendo tu capacidad de cálculo excedente o no.

No he notado ralentización alguna en prácticamente todas las actividades que desarrollo con el ordenador (lo tengo instalado en casa, en el trabajo ni siquiera me lo planteo ya que, como es lógico, ni el procesador ni el ancho de banda lo pago yo). En cualquier caso, si para una actividad concreta veis que os ocasiona problemas, con desconectarlo mientras realizáis la tarea, es más que suficiente.

Me he encontrado en numerosas ocasiones casos en donde las empresas ofrecen productos de desarrollo propio para la prestación de un determinado servicio. Personalmente estoy totalmente en contra de esa política, salvo que el proveedor regale el producto a la organización dando total libertad para su posterior mantenimiento evolutivo incluso siendo otro el proveedor del servicio o bien que el producto sea comercializado por el proveedor.

Con esto no quiero decir que esté en contra del software comercial, lo que no estoy de acuerdo es que se presenten soluciones propias en ofertas ya que provoca una dependencia respecto del proveedor que conviene evitar. Un software comercial, se puede adquirir sin problemas independientemente del proveedor.

Lo mejor siempre es recurrir al mercado y ofrecer productos con amplia aceptación en el mismo (ya sean de pago o gratis, ya sean propietarios o libres), salvo que dentro de las prescripciones del servicio o trabajo se indiquen unas soluciones en concreto.

En esta situación de crisis económica, me estoy encontrando cada vez más frecuentemente con empresas de desarrollo de software que van a por todas, presentando ofertas prácticamente para todos los concursos que salen, incluso en áreas de negocio que todavía no tienen controladas, haciendo proposiciones económicas en muchos casos rondando lo temerario, no ya tanto para el posible cliente sino para que la empresa pueda obtener un beneficio del proyecto.

Se suma la crisis económica con la gran competencia que existe en el sector, ahora que la tarta es más pequeña, lo mejor es asegurarse cuanto antes los trozos necesarios que permitan la subsistencia de la empresa, porque a día de hoy más que en crecer, lo que hay que pensar es en sobrevivir, a la espera de mejores tiempos.

Evidentemente, presentarse a todo, requiere un importante y agotador esfuerzo comercial y técnico, ya que es necesario realizar las correspondientes ofertas, pero esto es inevitable, ya que los contratos en estos tiempos no llaman a la puerta, sino que hay que ir a buscarlos. Pero, ¿hay que presentarse a todo?, dado que el esfuerzo que se puede invertir es limitado, hay que priorizar, pero necesariamente bajando el listón, es decir, desde mi punto de vista no sólo habría que atacar a proyectos muy del perfil tecnológico de la empresa, sino que habría que abrir el abanico a otros proyectos que puedan ser ejecutados por los perfiles de la organización aunque supongan un mayor esfuerzo.