Todo a Informática

Un problema común que tenemos todos los que trabajamos en un Departamento de Informática en una organización que no se dedica a la Informática, es que al final todo, no sabemos cómo, ni por qué termina en Informática.

Los que nos dedicamos a esta profesión somos todos un poco encantadores de serpientes, lo cual sumado a la sensación de magia que todavía dan los ordenadores y las aplicaciones seguro que tiene mucho que ver con que se crea que tenemos la solución a todo lo que se ejecuta en ellos.

Si la incidencia es del equipo, de las comunicaciones o de la aplicación es lógico que se contacte con Informática, el problema está cuando se confunde lo anterior con el todo, es decir, cuando se confunde lo que es la instrumentación, con los datos y los procesos. ¿Cuántas veces os habrá pasado que un determinado usuario os pregunte si una determinada tarea de su departamento que se realiza de tal manera se pueda realizar de tal otra? o si ¿es válida la Ley a la que hace referencia el documento?.

Una cosa es que para hacer el sistema de información hayamos tenido que entender cómo funciona un determinado proceso y otra es que nos convirtamos en exégetas o expertos de ese proceso y todo lo que le rodea.

Os comento una anécdota, como podría contar decenas y decenas de ellas. Esta es de hace unos meses, resulta que a un amigo que trabaja en un Departamento de Informática en otra organización le llega un día un señor externo a la misma indicando que le habían dado sus datos de contacto ya que le habían dicho que él iba a ser la persona que le solucionaría los problemas con un determinado trámite que no terminaba de cerrar. Este señor había ido previamente a diferentes centros de la organización y fuera de ella (que por cierto eran los adecuados para resolverle el trámite) y le habían enviado de un sitio a otro, como una pelota de ping-pong en varias ocasiones. Este señor, como es lógico, harto de que lo tuvieran de acá para allá, pidió que por favor le dieran una solución y ¿qué es lo que hicieron? Pues darle los datos de contacto de la persona de la organización responsable del programa informático. Con esos datos, el señor se presentó en el Departamento de Informática y le comentó a mi amigo toda la historia, afortunadamente era una persona educada y de buen trato, pero podía haber sido todo lo contrario. Mi amigo entró en el sistema de información y vió que el trámite no se había podido completar por las personas que eran competentes para hacerlo, porque éstos no habían grabado un dato en el programa. En cinco minutos mi amigo realizó las tareas necesarias para que a este señor se le atendiera adecuadamente su demanda. Por lo que al final, un problema que se hubiera resuelto en menos de cinco minutos llamando al Centro de Atención a Usuarios y consultando la duda, provocó que una persona estuviera dando vueltas durante un mes, con la consiguiente pérdida de tiempo de la misma (y la consiguiente pérdida de imagen de la organización).

El problema del Todo a Informática no es de fácil solución, ya que implica un cambio de la visión que tienen muchos de los usuarios sobre las TICs. Para ellos es un todo y la clave para solucionarlo es hacerles entender las partes.

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