Espíritu comercial

Tengo una espinita clavada y es que me gustaría saber qué se siente cuando se gana un proyecto. Prácticamente toda mi vida laboral la llevo en mi organización y dado el camino laboral que he elegido, me da la impresión de que nunca estaré en la tesitura de presentar una oferta y ganar un concurso.

En cierto modo siempre he tenido un espíritu comercial (con esto no quiero decir ni que sea ni buen ni mal comercial, ya que aunque parte de mi trabajo sea llegar a acuerdos, consensos y negociar, no es a lo que me dedico ni a lo que me vaya a dedicar, en cualquier caso estoy muy lejos del nivel de algunos de los comerciales con los que me ha tocado tratar) y gran culpa de ello lo tienen los seis meses que estuve de becario en una importante empresa de desarrollo de software.

En dicha empresa, tuve como jefe de proyectos a alguien de quien tuve la oportunidad de aprender mucho, en cierto modo fueron él y mi primer jefe en mi actual organización los que más han influido a lo largo de mi trayectoria profesional, es curioso porque entre los dos sumé como año y medio aproximadamente y desde entonces hasta ahora (cinco años después) pese a que he seguido aprendiendo de mucha gente (y espero seguir haciéndolo), han sido ellos dos realmente los que me han marcado.

En este post me voy a centrar en mi primer jefe de proyectos, del otro jefe tal vez hable en otro post más adelante, como también lo haré de otra vertiente muy importante de mi primer jefe de proyectos que era un auténtico firewall entre el cliente y el equipo de proyecto, defendiendo al equipo siempre con uñas y dientes (otro aspecto muy valorable).

Independientemente de que siempre me trató muy bien y me hizo sentir importante pese a ser el último mono del equipo de proyecto (y no solo por llegar el último y tener nula experiencia, sino por el nivel tan importante que existía en ese equipo de trabajo, no hay más que ver la evolución que han tenido las carreras de los que fueron mis compañeros para ver que son personas de una gran valía), hubo una cosa que me llamó la atención mucho y es que siempre nos orientaba mucho al negocio y cada vez que había que hacer una oferta, hablaba con los analistas, compartían opiniones, les asignaba tareas relacionadas con la misma y en algún caso (en desayunos o en reuniones) también escuchaba la voz de los demás, incluida la mía. Es decir, a un equipo muy técnico les fue metiendo en la cabeza poco a poco que el negocio de las empresas de desarrollo de software ni empieza ni termina en la programación, sino que hay mucho más y que los proyectos deben salir rentables para la empresa y que para que haya trabajo hay que seguir ganando proyectos. Por tanto complementó la valía profesional y técnica del equipo de proyecto con una visión orientada al negocio, algo que como he repetido muchas veces en mi blog no hay que olvidar.

Basado en la experiencia personal que he tenido, recomiendo a los jefes de proyecto que den la posibilidad de participar en la redacción de la oferta a analistas y por qué no, consultar a otros perfiles de la organización si fuera necesario. Evidentemente al principio saldrán peor, pero cuando realmente vayan adquiriendo destreza, empezarán a entender qué estrategias se deben seguir para intentar ganar un contrato y qué consecuencias trae después en la ejecución del proyecto, es decir, empezarán a entender un poco más de qué va el negocio y de lo importante que resulta para la empresa vender proyectos (lo mejor posible, si pudiera ser) y ejecutarlos en tiempo y forma.

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