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Archivos diarios: agosto 28, 2009

Hay muchas personas, entre las que me encuentro, que las interrupciones controladas (la lectura de correos electrónicos recibidos, por ejemplo), ayudan en determinadas circunstancias a mantener la concentración (también es cierto que en mi caso, hay ciertas tareas que para poder ejecutarlas bien, necesito desconectarme de todo y dedicarme exclusivamente a esa tarea).

Sin embargo, las interrupciones constantes, sobre temas diversos, en muchos casos que no tienen absolutamente nada que ver con lo que estás haciendo en ese momento, son las pueden terminar por arruinar una mañana de trabajo, ya que al tiempo de la interrupción, hay que añadir el tiempo necesario para volver a retomar lo que estás haciendo, ya que volver a enfocar la atención en un tema no es inmediato.

El problema de las interrupciones está en que todos nosotros pensamos que lo nuestro es lo más urgente y no puede esperar y claro cuando surge una consulta con alguien, si tenemos la posibilidad le hacemos una visita a su mesa o le hacemos una llamada telefónica.

Existen diversas formas de reducir las interrupciones que van desde hacerte totalmente inaccesible (es decir, se establecen pocas vías de contacto, la mayoría asíncronas) a planificar las interrupciones (solo recibo llamadas en tal rango de horas, solo recibo visitas tal día y a tales horas, tales tipo de consultas o peticiones las recibo por este medio, estas otras por este otro, etc…). Ambos casos tienen un problema y es la falta de flexibilidad, ya que sí que hay ocasiones, donde las consultas son algo urgente y no pueden estar sometidas a ese corsé.

En resumidas cuentas, las interrupciones pueden suponer un problema y su solución no es nada sencilla: hay que evitar la barra libre de interrupciones y tampoco meterse en un búnker. Lo importante es el equilibrio, y para conseguirlo se necesita disciplina personal y que la organización o departamento en el que trabajas ponga una serie de normas. En mi caso me tengo que aplicar el cuento de la disciplina personal (a lo que tengo que sumar aprender a decir más veces no) y que en mi departamento se hagan efectivas una serie de políticas.

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