Bud Fox

Una de mis películas favoritas de siempre ha sido Wall Street, es complicado decir si es mi favorita ya que hay otras muchas que me encantan, pero lo sí estoy seguro es que es de las películas que más veces he visto.

Por cierto, para los que les gustase la película, va a comenzar el rodaje de una segunda parte, Wall Street 2: Money never sleeps (haciendo uso en el título de una de las frases más famosas que utilizó Gordon Gekko en la película original), como sucede con la primera parte estará dirigida por Oliver Stone y Michael Douglas hará el papel de Gordon Gekko.

En el siguiente enlace podéis acceder a algunas de las frases más famosas de la película (faltarían otras muchas).

En la película se narra el ascenso y descenso de Bud Fox, un agente de cambio y bolsa. De esta trayectoria me interesa la inicial (también la final, cuando se da cuenta de las consecuencias de sus actos y toma medidas para intentar, al menos paliar la situación, aunque para lo que quiero contar en el post me quedo con la etapa inicial), la que considero positiva y es el inicio del ascenso, evidentemente el resto de su ascenso sería interesante para otro post, para analizar donde están los límites y analizar un poco el personaje de Gordon Gekko.

Bud Fox es un personaje muy ambicioso, de hecho su exceso de ambición fue su perdición, ya que lo uso Gordon Gekko para que se subiera a su tren, que funcionaba según sus reglas, que iba muy deprisa y del cual era muy complicado bajar. Como suele suceder, su problema fue irse a los extremos, a una ambición excesiva, a caer en el juego de que todo vale y que el fin justifica cualquier medio. Pero antes de caer en los extremos (Gekko le ayudó a ir hacia allí, aunque su exceso de ambición hizo que tampoco fuera necesario un empujón muy fuerte), su objetivo era conocerle y hacer negocios con él, puede que tuviera sus dudas sobre qué tipo de persona era (aunque le concedió el beneficio de la duda), pero sus objetivos (en principio) eran legítimos y propios de cualquier agente de cambio y bolsa. Para ello no se puso límite e insistió día tras día, desde su puesto de trabajo para ponerse en contacto con él (pese al escepticismo de sus compañeros), hasta que un día aprovechando que era el cumpleaños de Gekko, forzó la situación para por fin llegar a conocerlo.

Esa ambición sí que es buena, la ambición de querer alcanzar un objetivo complicado y poner el empeño que se requería, no ponerse barreras imaginarias, tener la paciencia muchas veces necesaria para conseguir las cosas y el preguntarse constantemente, ¿por qué no?. Su problema, no querer ver dónde están los límites.

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