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Archivos diarios: septiembre 26, 2009

Lo mismo que el software libre es libertad, los sistemas abiertos también son libertad, libertad de elegir productos hardware y software compatibles entre sí a través de especificaciones que son públicas y convertidas en estándar a través de los organismos correspondientes de estandarización (especificaciones que son controladas por un número reducido de empresas, no forman parte de un sistema abierto, ya que es el mismo problema que dió lugar a los sistemas abiertos, solo que ahora cada pastel se lo reparten entre unos cuantos).

La necesidad de la existencia de sistemas abiertos provocó, por ejemplo, que las administraciones públicas tomasen cartas en el asunto y establecieran normativa en lo que respecta a la contratación pública, evitándose salvo en circunstancias excepcionales la adquisición de sistemas basados en especificaciones cerradas.

Conceptos íntimamente relacionados con los sistemas abiertos son los de interoperabilidad, portabilidad y escalabilidad. La interoperabilidad es la posibilidad de que máquinas (y el software que funciona sobre ellas) de diferentes fabricantes puedan comunicarse entre sí. La portabilidad se refiere a la posibilidad de que un software pueda ejecutarse independientemente de la máquina en la que se ejecute (con las limitaciones de los requerimientos que necesite la aplicación para funcionar). La escalabilidad hace referencia a la posibilidad de adecuar la infraestructura hardware y software a unas necesidades específicas, pudiendo ampliar o reducir dicha infraestructura conforme sea necesario, con los productos que en cada momento se consideren convenientes.