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Archivos diarios: octubre 10, 2009

Afortunadamente se puede considerar que tras la votación del Parlamento Europeo el 6 de julio de 2005 que las patentes software no son aplicables en el ámbito de la Unión Europea, no obstante el proceso para conseguir esto fue complejo (os recomiendo la lectura de la entrada dedicada a las patentes software en la Wikipedia para que se hagáis una idea de lo que costó que no se terminase de implantar la Directiva dedicada a las mismas y de las múltiples trabas que hubo en el camino. Este esfuerzo por defender la libertad y la innovación en el software debería servir de paradigma para que en un futuro y ante una circunstancia similar se actúe con la misma determinación que entonces) y duró varios años y pese a que últimamente se habla mucho menos de este asunto, es tan importante la no implantación de una política de patentes en el software que nunca hay que estar con la guardia baja, por un lado para evitar que se legisle a favor de las mismas y por otro para que la sociedad sea consciente de los serios problemas que traería consigo si se generalizase la aplicación de las patentes al mundo del software.

Dudo mucho que grandes corporaciones, poseedoras de miles de patentes software (el caso de la Unión Europea no es extensivo a otros países del mundo como por ejemplo los Estados Unidos donde sí están legalizadas las patentes software) o corporaciones más pequeñas, pero que viven casi exclusivamente del negocio de las patentes, renuncien sin más a un negocio tan lucrativo como es la aplicación de politica de patentes en un mercado tan amplio y tan rico como el de la Unión Europea.

Los programas de ordenador y productos derivados, tales como la documentación están protegidos por el copyright y quién lo desee puede utilizarlo para explotar el software como considere conveniente (el software libre hace también uso del copyright para asegurarse que el software, sus derivados y versiones puedan seguir siendo libres), por lo que quien desarrolle software y considere conveniente hacerlo propietario dispone ya de una garantía jurídica para hacerlo, por lo que las patentes software sobran y simplemente son un instrumento para ganar dinero por parte de los que tienen los derechos sobre las mismas.

El problema de las patentes software es que pretenden proteger no solo una determinada tecnología, sino lo que es peor, pretenden proteger ideas (conceptos), la mayoría de ellas lo suficientemente vagas o amplias que gran parte de los productos software que se desarrolle las infringirán. Hay otras ideas más simples que resultan igualmente dañinas, ya que se han llegado a patentar funciones y procesos computacionales triviales ampliamente extendidos en el desarrollo de cualquier software. Algunos ejemplitos de ideas patentadas lo tenemos con el doble click (concedida a Microsoft), el carrito de la compra (concedido a Amazon) o la navegación basada en pestañas (la empresa IP Innovation LLC demandó a Apple por este concepto, etc…).

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