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Archivos diarios: octubre 12, 2009

No hace falta dar muchas vueltas para apreciar las consecuencias nefastas que provocaría estar sometidos a un entorno basado en patentes software. Si todas las ideas en el mundo del software fueran patentables, la innovación sufriría un tremendo varapalo, ya que gran parte de las empresas y grupos de desarrollo de software tendrían que hacer frente a un pago a los distintos propietarios de patentes para poder realizar su labor habitual. Independientemente del acuerdo al que se llegue habría que sumar a los costes normales de producción de software un importante complemento que se llevarían los propietarios de patentes. Esto sería tremendo en el mundo de las PYMES dedicadas al desarrollo de software que no podrían soportar esos costes y terminarían siendo extinguidas (la otra posibilidad es que ese sobrecoste terminase en el cliente, que tampoco podría soportarlo al menos en la misma proporción, es decir, los propietarios de patentes siempre se llevarían su parte, pero los desarrolladores de software verían mermado considerablemente su margen de maniobra).

Ante este panorama, ¿quién podría subsistir? Pues las empresas con suficiente nivel de negocio para poder afrontar el pago de multitud de patentes, las empresas que tengan un número de patentes que permita hacer un intercambio con las otras propietarias de patentes (ya sea un intercambio a pelo o por lo menos un intercambio que permita reducir el coste de uso de patentes) y las propias empresas de desarrollo de software propietarias de muchas patentes. Es decir, el mercado de proveedores se reduciría considerablemente, reduciendo el nivel de competencia, provocando un mayor nivel de cautividad en los proveedores y reduciendo el nivel de innovación, ya que cada paso que se de en este aspecto es como andar sobre arenas movedizas, ya que son tantas las patentes que existirían y algunas de ellas con una interpretación tan ambigua que difícilmente se sabría si en todo el proceso innovador se está utilizando una idea ya patentada o no. También dificulta el proceso innovador la existencia de empresas que son meras cobradoras, es decir, propietarias de patentes que lo único que tienen es un equipo de abogados y técnicos dispuestos a descubrir dónde se está utilizando una patente de su propiedad sin haber obtenido un ingreso a cambio. En resumidas cuentas, pura especulación, la innovación ya no consistiría en mejorar los productos software existentes o crear otros nuevos sino que se basaría en la búsqueda de nuevos métodos para sacar dinero a los demás.

Ni que decir tiene de las nefastas repercusiones que tendría sobre el software libre, ya que éste también se vería afectado por las patentes y al verse afectado por ellas el software sería menos libre, el problema no sería principalmente de dinero (que también) sino de libertad, las patentes sobre software restringen esa posibilidad de elegir, esa posibilidad de poder modificar el software con el fin que se considere pertinente.