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Archivos diarios: noviembre 12, 2009

Algunos de los sistemas de información que gestiono dependen para su funcionamiento de su interacción con otros sistemas de información y componentes software. El problema con el que me estoy encontrando es que conforme se incrementa el número de elementos externos de los que depende más complicado me está resultando mantener un nivel de disponibilidad óptimo de los sistemas.

La explicación es sencilla, si la funcionalidad completa de la aplicación requiere de que otros n componentes software o sistemas de información funcionen a su vez correctamente, conforme ese n sea mayor, más posibilidades habrá de que alguno tenga algún problema e impacte sobre el sistema que interectúa con ellos. Y además hay que tener en cuenta otros factores que todavía complican la situación ya que cada uno de esos otros sistemas o componentes pueden necesitar la colaboración con otros sistemas para proporcionar su funcionalidad a lo que hay que sumar que además para que funcionen todo ese software serán necesarios a su vez otros tipos de software como servidores de aplicaciones, servidores de bases de datos, etc…, además de que toda la electrónica de red funcione adecuadamente. Es decir, al final, para que un sistema medianamente complejo funcione al 100% es necesario que otra cadena de elementos funcionen a su vez y puedo asegurar, por mi experiencia, que es difícil de mantener el equilibrio en la torre de naipes y que se producen, en demasiadas situaciones, circunstancias que afectan a la disponibilidad del sistema de información.

La solución más simple es que cada sistema sea una isla independiente con una infraestructura independiente (esto es un esquema de funcionamiento extremo, aunque hay otras combinaciones que pueden ser válidas para esta filosofía de funcionamiento), pero eso no es una solución, ya que aunque puede proporcionar una mayor disponibilidad a los sistemas, requiere mayores costes de mantenimiento de infraestructura (aunque siempre, y para ser justos, hay que valorar que cuesta más si estos costes adicionales de infraestructura o la pérdida de disponibilidad) y sobre todo tiene el inconveniente de que la información permanece aislada y no vinculada con terceros sistemas, lo que dificulta una visión, integración y una explotación global de la información, algo que no es natural al funcionamiento de una organización, donde los departamentos no son estanco, sino que por regla general para funcionar necesitan información de otros procesos de otros departamentos. Otro inconveniente es que el aislamiento de la información provocará muchas situaciones en las que se duplique, triplique, etc… un mismo tipo de datos, lo que dará lugar a incoherencias en los mismos, lo cual en muchas situaciones puede ser fuente continua de problemas al impedir incluso que exista una visión común sobre una determinada característica de la información. Por todos estos inconvenientes, no comparto una política de desarrollo basada en el aislamiento de sistemas que aunque permite afrontar con menos problemas el día a día, a nivel táctico y estratégico terminará haciendo aguas.

Por tanto y en base a lo anterior, se tiene que tender a buscar la interoperabilidad entre sistemas de información y componentes, pero para que la disponibilidad de los sistemas se vea afectada lo menos posible es necesario que se den una serie de premisas:

– Que la infraestructura hardware, software de base, software servidor y de comunicaciones sea lo más estable y óptima posible.
– Que los sistemas de información y componentes software (estando en este último grupo sistemas horizontales de servicios como por ejemplo, plataformas de firma y autenticación electrónica, gestores documentales, motores de tramitación, generadores de plantillas e informes, generadores de formularios, etc…) se encuentren lo más estables posibles y los cambios que se produzcan en los mismos provoquen el menor efecto posible tanto en el propio sistema como en el conjunto de sistemas con los que se comunica.
– Que se reduzca en lo posible el acoplamiento entre sistemas de información para evitar situaciones de pérdida de disponibilidad por efectos colaterales en los cambios que se produzcan en los mismos.

Evidentemente conseguir los tres factores que acabo de indicar (hay algunos más) resulta prácticamente utópico y de ahí los problemas de disponibilidad que nos encontramos con entornos de estas características. Que diga que es utópico no digo que sea imposible, pero el proceso para conseguirlo requiere un nivel importante de madurez en la organización en general en lo que a la gestión TIC se refiere (y digo en la organización, porque ésta debe ser consciente de la importancia de las TIC en su funcionamiento y que la gestión de las mismas debe planificarse con el mismo nivel de atención que cualquier otro proceso de la organización y que hay que dedicarle la atención y presupuesto acorde a lo crítico que resulta que esta actividad se ejecute correctamente) y además que los departamentos TIC y los sistemas de información alcancen también ese nivel de madurez. Para adquirir esos niveles se requieren tiempo, esfuerzo, dinero y paciencia. La principal ventaja es que si se consiguen alinear estos factores veremos cómo lentamente se van mejorando los resultados, pero mientras tanto toca sufrir en el día a día, los múltiples fuegos que provoca esta manera de concebir la estrategia de sistemas de información de una organización.