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Archivos diarios: noviembre 15, 2009

Comenta Enrique Dans los movimientos de Rupert Murdoch orientados a conseguir negocio en el mundo de los buscadores, mediante la consecución de acuerdos de acceso en exclusividad de sus contenidos.

Estoy de acuerdo en la distribución libre de los contenidos, por lo que los contratos de exclusividad no terminan de agradarme, pero tengo que respetar en que cualquiera con sus contenidos pueda hacer lo que considere más conveniente y si finalmente Rupert Murdoch firma un contrato de exclusividad con Bing, pues está en todo su derecho (aunque no me guste) y también tendrá que asumir los riesgos que esto supone, por un lado que la comunidad que está a favor del libre acceso de los contenidos le dé de lado y por otra que el hecho de elegir una vía de acceso minoritaria como es a día de hoy Bing relegue la atención de sus contenidos a una audiencia muy pequeña (ya lo he comentado en algún artículo que no sólo importa tener calidad en los contenidos para generar atención, ya que si dicha calidad no se conoce o no se accede es como si no existiera).

Si el movimiento de Rupert Murdoch, por mucho que gestione un imperio, no termina de preocuparme sí que sería inquietante que otros proveedores de contenidos tomasen una determinación parecida a la suya, conseguir acuerdos de exclusividad a cambio de compensaciones económicas, participación en los ingresos en publicidad, etc…, ya que si uno de los buscadores empieza a monopolizar contenidos se limitaría la libertad de los usuarios de poder acceder a la misma por el medio que consideren más conveniente y podría provocar una involución de lo que es hoy Internet, volviendo otra vez al Internet de las empresas y a los portales de contenidos y servicios (no como lo eran antes, sino integrados en los buscadores) en lugar de al Internet de los ciudadanos y probablemente la lucha de los buscadores se convertiría en intentar conseguir contenidos asociados a su causa, lo que tendría un coste económico que tendría consecuencias sobre lo que es el proceso de innovación. De hecho probablemente se producirían movimientos especulativos muy grandes, además de empezar a pagarse importantes cantidades de dinero por contenidos que no lo merecen, se crearía algo así como una burbuja en los contenidos, que como todas las burbujas se terminará rompiendo y traerá a la larga consecuencias nefastas (todos nos acordamos del crack de las .com, del crack inmobiliario, etc, etc…).

Ya comenté en el artículo de ayer que uno de los posibles movimientos de los buscadores es el acuerdo con exclusividad o no con terceros gestores de información que no son públicas por Internet para integrar sus resultados en las búsquedas, el movimiento de Rupert Murdoch no es más que lo mismo, pero teniendo en cuenta que buena parte de sus contenidos se encuentran en la red.

No nos deberíamos extrañar, si en un futuro si se abre la veda de los contenidos en exclusividad, que el resultado de las búsquedas de un determinado buscador devolviera las canciones de un determinado grupo (es decir, como Spotify) que se pudiera escuchar desde el mismo buscador o que permitiera ver los capítulos de tu serie favorita a través del visualizador de videos asociado al mismo.

Por tanto, en cualquier momento pueden empezar a producirse movimientos que desemboquen en una auténtica batalla por los contenidos. Ojalá que si se llega a esto, los acuerdos no sean en exclusividad como es el caso de Twitter ya que en caso contrario las reglas de juego actuales del acceso a los contenidos, muy favorables a los usuarios, se podrían convertir en otras donde el timón lo llevasen las empresas. Como es lógico, los ciudadanos tenemos mucho que decir en todo esto y llegado el momento tendremos que posicionarnos y optar o por el reverso tenebroso, que no es más que dejarnos llevar por la corriente e ir hacia los contenidos allí donde estén o bien defender el libre acceso a los mismos, aunque eso obligue a renunciar a acceder a algunos, afortunadamente Internet es tan grande y tan rica que siempre podremos tener alternativas de calidad a lo que los grandes proveedores de contenidos puedan ofrecer.