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Archivos diarios: noviembre 18, 2009

¿Es malo tener una referencia en el ámbito laboral?, ¿es bueno?, ¿depende de quién sea la referencia?, ¿es mejor crecer sin fijarte en nadie?, ¿qué se gana y que se pierde teniendo a alguna persona como referencia?, ¿supone la referencia un límite al que llegar o simplemente marca un camino que puede trascenderle?.

Muchas preguntas, difícil acertar en una respuesta, porque creo que depende mucho de cada uno (más que de las referencias).

Sobre este asunto y centrándome en la profesión que desempeño, mi visión sobre este asunto es la siguiente:

– En el mundo de las TICs nunca se termina de aprender, es más, como he dicho en muchas ocasiones, cada día se desaprende más, ya que todo el conocimiento que se genera es siempre muy superior a la capacidad que tenemos de asimilarlo. Las referencias son eso, referencias, sirven como baliza, como guía, para no perdernos. Si a alguien le ha ido bien y las formas y métodos que ha utilizado para que le vaya bien nos parecen correctos, ¿por qué no utilizar su comportamiento, su estilo, sus métodos para progresar en nuestro trabajo?.

– Evidentemente no tiene porque existir una sola referencia, puede haber varias y quedarnos con lo que nos parezca mejor de cada una.

– Escoger una referencia, varias o ninguna no garantiza nada, ni para bien, ni para mal, ya que todo depende del uso personal que hagamos de esas referencias.

– Cada persona tiene diferentes visiones sobre la vida y por supuesto diferentes visiones sobre lo que debe ser su trayectoria profesional y de lo que es su entorno laboral, por lo que todo el mundo no tiene por qué compartir las mismas referencias o lo que es lo mismo una referencia que para una persona puede ser válida para otro puede resultar todo lo contrario.

– Si las referencias marcan un camino, evidentemente si nos equivocamos en la mayoría de ellas nos perderemos en el camino. No obstante siempre se está a tiempo de volver a desandar lo caminado (como es lógico cuanto menos se falle, más rápido podremos progresar).

– Si en el ámbito laboral no hay referencias, tampoco podemos inventárnoslas. Mejor que existan referencias que el caso contrario, pero también mejor que no haya referencias a escoger una incorrecta.

– Una referencia no tiene por qué marcar un límite, simplemente marca un camino, los límites no lo ponen las guías que utilicemos, sino nosotros mismos.

– Nuestro estilo es nuestro estilo independientemente de que las referencias marquen un camino, nuestro sello son las trayectorias que cojamos dentro de ese camino, así como las salidas de pista que decidamos elegir.

Como ya he dicho en un artículo de este blog, yo he tenido dos influencias principales en mi trayectoria profesional aunque no han sido las únicas y seguro que en el presente y en el futuro existen o se incorporarán nuevas referencias de las cuáles seguir aprendiendo.