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Archivos diarios: noviembre 21, 2009

Una de las claves del compromiso es la motivación. No somos robots y por más que nuestro carácter y personalidad sea tendente al compromiso y el entorno laboral y el trato de la empresa también lo favorezca, es importante el ingrediente de la motivación, que permite mantener sano el compromiso y si cabe darle un plus.

Por este motivo, entiendo que no se deben tratar a los recursos humanos de una organización como robots y que hay que tratar cada caso de manera individual de manera que cada persona se encuentre realizando en cada momento el trabajo o tarea en la que se encuentre más motivada. Evidentemente, esto tiene sus matices:

1) No siempre es posible realizar la asignación de personas a tareas que le resulten motivantes, ya sea porque está cubierto el cupo de personas asignadas a las tareas que a un recurso le resultan motivantes, porque no existen esas tareas motivantes (imaginemos que una empresa de desarrollo de software tiene una línea de desarrollo en un determinado lenguaje de programación y ahora no hay trabajo para esa línea) o cualquier otro motivo que impida que una persona sea asignada a una tarea que le proporcione esa motivación.

2) Una persona puede estar asignada a una tarea que en su momento pudo ser motivante o no y la desvinculación a la mismo no puede resultar inmediata o bien no ser posible hasta la finalización a la misma.

3) No es nada sencillo tener siempre a todo el mundo contento y motivado, ya que requiere de un conocimiento profundo de cada empleado, además escuchar cuáles son sus impresiones con relativa frecuencia y que se den las circunstancias que permitan los cambios de tareas. Esto en empresas muy grandes resulta complicado.

4) La motivación no tiene que estar asociada forzosamente a una tarea en concreto, lo mismo un tipo de tarea resulta interesante, pero no las circunstancias en que se desarrolla la misma. Por ejemplo, a un programador le puede resultar muy motivante trabajar en un proyecto I+D de minería de datos, pero lo mismo no le parece más interesante si ese trabajo es a mil kilómetros de distancia y se tiene que separar de su familia.

Aún siendo consciente de que el problema no es de fácil solución, sí que resulta lógico pensar que una tarea o un proyecto de desarrollo de software (si lo orientamos más hacia mi profesión) funcionará mejor si el equipo está motivado. Evidentemente no asegura el éxito, ya que el éxito requiere de otras muchas variables, pero si se tiene a favor el ingrediente de la motivación ya es un paso que se tiene ganado.