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Archivos diarios: noviembre 23, 2009

El planteamiento de un marco común de trabajo, se articule de la manera que se quiera (framework único, libros blancos de desarrollo, metodologías de calidad, guías de buenas prácticas, consensos entre los miembros de un departamento, etc…), desde mi punto de vista resulta de mucho interés para conseguir productos finales que a la larga sean más fácilmente mantenibles.

Todo lo anterior además debe ser compatible con el objetivo final de cualquier proceso de desarrollo de software que es la entrega de un producto que sirva al usuario y funcione, sin esta premisa, como ya he comentado en otros artículos, de nada valen que se cumplan todas o la mayoría de las iniciativas de calidad del software que acompañen al proceso de desarrollo, ya que el primer mandamiento que debe cumplir toda aplicación informática es la verificación de los requisitos del usuario (además de otros importantes como la usabilidad, seguridad, etc…) y por tanto que satisfagan sus necesidades.

No deben ser aspectos contrapuestos o incompatibles conseguir productos software que sirvan y funcionen y que sean acordes con un marco común de desarrollo, es más, resulta más que razonable que si tiene que haber excepciones sobre ese marco, las haya, siempre y cuando estén justificadas por el propio proyecto en sí. No aplicar esa flexibilidad, sería ir en contra de lo que es el propio proceso de desarrollo de software en sí, donde no todo es previsible o planificable y donde una solución concreta puede requerir una estrategia, una técnica o unos recursos no contemplados dentro de una metodología de calidad o de desarrollo y que no por ello se deberían impedir su utilización si permiten resolver el problema de manera eficiente.