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Archivos diarios: noviembre 26, 2009

Otra de las cosas que he aprendido en estos años, todavía escasos, de experiencia profesional, es que la Ley de Murphy castiga sin piedad a los proyectos de desarrollo de software en cualquiera de sus ámbitos (desarrollo, gestión, etc…) y quien piense lo contrario que recuerde todas aquellas demos donde todo parecía controlado y algo fallaba (no necesariamente el sistema de información que se iba a enseñar).

Por ese motivo, intento que en la medida de lo posible queden en los proyectos los menores cabos sueltos posibles, ya que una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil. El hecho de intentar no dejar cabos sueltos, no quiere decir que no se sea consciente de que siempre se quedarán algunos sin atar, algunos de forma inconsciente y otros por no haber sabido detectarlos o haber tomados decisiones equivocadas. Lo importante de todo esto es que si se está en la mano resolver un problema en un proyecto, la decisión más adecuada desde mi punto de vista no es huir hacia adelante sino resolver el problema (independiente de que sea costoso o complejo) porque tarde o temprano pasará factura.

En cualquier caso, tampoco es conveniente tomar eso como una regla general sin pensar en las características del proyecto que se está desarrollando (técnicas, económicas, temporales, etc…), porque en un mundo tan complejo como el desarrollo de software, siempre habrá excepciones y circunstancias donde la solución más lógica no es la más adecuada o donde la solución que funciona en muchos casos no funciona en un proyecto concreto. Por tanto es importante siempre minimizar el número de cabos sueltos, resolverlos lo antes posible cuando son detectados y aplicar siempre el sentido común a la hora de priorizar la resolución de problemas y la propia evolución del desarrollo.