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Archivos diarios: noviembre 29, 2009

Hace unas semanas tuve la oportunidad de ver un documental que echaron en su día en Documentos TV llamado “El crédito de los pobres”, en el que se pueden ver diversos ejemplos de las consecuencias positivas que tiene en familias del tercer mundo que han podido emprender negocios gracias al sistema de microcréditos. Os recomiendo que si tenéis la oportunidad veais este documental.

Antes de ver el documental, ya tenía conocimiento de la existencia del sitio web de Kiva y finalmente me he decidido hoy a aportar mi granito de arena a labor que se realiza a través de dicha organización realizando un par de microcréditos de 25$ para ayudar a un par de entidades formadas por emprendedores y emprendedoras de América Látina.

Un aspecto importante de todo esto es que se tratan de préstamos, no de donaciones, de hecho una de las razones por las cuales ha tenido éxito el sistema de microcréditos es precisamente que el receptor del mismo tiene que poner el empeño suficiente en su negocio para poder devolver el crédito y tener la posibilidad en el futuro de recibir otros créditos. Cuando reciba la devolución de estos créditos utilizaré el dinero para volver a realizar otros créditos que ayuden a otras personas.

Os animo a que veais el documental, ya que os permitirá situaros en lo que es esto de los microcréditos y si tenéis la posibilidad de contribuir a que emprendedores de otros países sin las posibilidades económicas que podemos tener nosotros puedan llevar una vida mejor, lo que tendrá a su vez beneficios dentro de la comunidad en la que viven.

Quien toma decisiones tiene siempre dos posibilidades, acertar o equivocarse, esto es como tirar penalties, lo falla o lo marca quién lo tira. Debido a mi trabajo tengo que tomar muchas decisiones y como ya he dicho en bastantes artículos de este blog, no soy infalible y me equivoco muchas veces y me seguiré equivocando.

No obstante hay una variable que se repite bastante y es que muchas de las equivocaciones que he tenido han sido provocadas por tomar las decisiones de forma precipitada. Es cierto que en bastantes casos, tengo que tomar decisiones en poco tiempo, pero en otros casos la precipitación fue provocada por mi impulsividad o por creer tener las cosas claras. Estoy seguro que si me hubiera parado a pensar más tiempo, algunos de esos errores no se hubieran producido.

Pensar más una decisión no asegura acertar, pero por lo menos da la oportunidad de interpretar una situación o un problema desde otras perspectivas y esa visión crítica o diferente permite reducir el número de errores.

Por todo lo anterior me he planteado reducir el número de decisiones precipitadas, no obstante no es algo que me resulte sencillo, pese a que dependa al 100% de mi (en aquellos casos en los que no tenga que tomar una decisión en cuestión de minutos) ya que el carácter influye mucho y en bastantes ocasiones la cabra seguirá tirando al monte y provocará decisiones precipitadas. En cualquier caso, ahí queda mi propósito.