archivo

Archivos diarios: noviembre 30, 2009

Uno de los aspectos positivos que tiene el fútbol es que su universalización permite que las analogías o metáforas que se realicen tomándolo como referencia sean más fácilmente comprensibles por todos. Hoy quiero hablar sobre la autoconfianza y el factor tan importante que es para conseguir resultados.

Muchas veces se dice: “este equipo está enrrachado” o “los delanteros funcionan a base de rachas”, ¿cuál es una de las razones principales para conseguir esa racha de buenos resultados? La autoconfianza o lo que es lo mismo creer es sí mismos. Cuando un equipo está en racha es capaz de ganar a equipos a los que casi nunca gana y cuando un goleador está en racha es capaz de meter goles hasta sin querer (también sucede el caso contrario, cuando un delantero está negado no es capaz incluso de meter un gol ni quedándose solo sin portero delante de la portería).

Cuando uno cree en sí mismo, todo resulta más fácil, por ese motivo es conveniente que cada persona articule los mecanismos necesarios para proteger esa confianza en uno mismo y en el ámbito de una organización es importante que las decisiones y comportamientos que tienen que realizar los responsables de equipos de trabajo, contribuyan al incremento de la confianza individual de cada empleado y del equipo del que forman parte.

La autoconfianza se puede ver afectada por múltiples factores: estado de ánimo, problemas personales, problemas laborales, proyectos que no terminan de salir bien, ventas que no se culminan, crecimiento insuficiente respecto a la competencia, trato injusto, objetivos que no se alcanzan, no sentirse escuchado, etc, etc, etc…, aunque la pérdida de confianza en uno mismo es un estado mental y por tanto podría ser perfectamente controlable por un individuo, no hay que olvidar que somos seres humanos y por tanto, un universo de sentimientos y sensaciones, que van más allá en muchas ocasiones de un análisis racional. Por tanto todas estas variables hacen que la autoconfianza sea un elemento variable y dependerá de la fortaleza y experiencia del individuo hacer que sea lo más estable posible y se vea afectada de la menor manera por factores externos. Es muy importante este detalle, aunque factores externos puedan generar pérdida de confianza, quien realmente crea la misma somos nosotros mismos, que somos los que procesamos esa información y “decidimos” que baje nuestra confianza, por tanto somos nosotros mismos los que tenemos la llave de nuestra confianza y por tanto si se tiene el entrenamiento adecuado se puede evitar que factores externos puedan hacer mella en la misma. Como es lógico esto no es nada sencillo, de hecho yo, pese a que he escrito todo esto, soy consciente de que existen factores externos que pueden condicionar mi confianza y que por tanto tengo que trabajar mucho todavía en este asunto, pero considero un primer paso la toma de conciencia de que realmente la solución a este problema se encuentra dentro de uno mismo.

En el ámbito de los equipos de trabajo hay que potenciar aquellos elementos que permitan incrementar la confianza del equipo en general y de cada individuo que lo conforma en particular. Desde mi punto de vista, uno de los elementos que más favorece la autoconfianza es dar al equipo y a cada persona un trato lo más justo posible, es decir, la confianza no se genera de manera artificial diciendo que las cosas se están haciendo bien, cuando lo mismo la realidad indica todo lo contrario, sino actuar de manera racional y decir que las cosas se están llevando a cabo en condiciones cuando así sea e indicar lo contrario cuando no sea así, intentando explicar todo de la mejor manera posible y tomando decisiones constructivas. Por tanto, si un equipo de trabajo o un empleado sabe que su trabajo se va a medir de manera justa, su autoconfianza aunque fluctúe se mantendrá dentro de unos parámetros razonables. Como es lógico, el trato justo no es mágico y si los resultados no llegan, se terminará por romper ese equilibrio y caer en una situación de pérdida de confianza, que dará lugar a situaciones, salvo que se tomen medidas, donde esa pérdida de confianza continúe o se incremente.

Dentro de ese trato justo, se encuentra la posibilidad de dar nuevos retos profesionales de mayor nivel a aquellas personas que se lo hayan ganado con su trabajo diario.

Los responsables de equipos de trabajo tienen que intentar conocer el estado de ánimo de los miembros del mismo, eso resulta fundamental, ya que los trabajadores no son máquinas y es necesario que cada cual reciba en lo posible aquello que necesita. Esto que acabo de contar es muy difícil, ya que los responsables de equipos de trabajo estarán tan apretados de tiempo que les resultará complicado llegar a ese nivel de detalle con los miembros de su equipo y también se requiere la colaboración del empleado para hablar sobre su estado de ánimo y sus problemas (no es necesario entrar en detalle, no es cuestión de dar información que pueda afectar a la intimidad del individuo).

Los responsables de equipos de trabajo, también tendrán que evaluar las relaciones y comportamientos entre los miembros del equipo e intentar buscar un ambiente de trabajo bueno en el que además predomine el respeto y la profesionalidad. Tampoco es fácil, ya que además de requerir un conocimiento profundo del equipo, requerirá de toma de decisiones, en muchos casos desagradables.

Si un equipo de trabajo dedica el esfuerzo necesario y además tiene calidad y confianza, los resultados terminarán llegando más pronto que tarde.