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Archivos diarios: diciembre 3, 2009

Se ha vuelto a plantear la situación de que un determinado desarrollo no iba a estar para la fecha estimada. Mirándolo por el lado positivo se ha detectado la desviación con tiempo. También el retraso tiene cierta lógica ya que los plazos inicialmente planteados eran demasiado optimistas para un proyecto con la complejidad de este.

Cuando hay que tomar la decisión sobre retrasar la entrega de un producto (siempre que se pueda retrasar, ya que en ocasiones tiene que estar en una fecha sí o sí (compromiso de la organización, por la publicación de una determinada normativa, etc…), lo primero que hago es sopesar si realmente el retraso está justificado, es decir, si con los recursos destinados al proyecto es posible terminarlo en la fecha objetivo (no entro a valorar si el retraso pudo haberse evitado, eso es otro aspecto que es necesario tratar con el proveedor del servicio, con los usuarios o con ambos, pero que para mi es independiente de la decisión de si retrasar la entrega o no), si no es posible terminarlo en la fecha planificada, mi recomendación es buscar una nueva fecha más realista porque al final si se aprieta excesivamente y se exige la entrega en la primera fecha, en el caso de que el proveedor consiga llegar a la misma, muy probablemente sea a costa de la calidad del producto final y lo más probable es que no sea queriendo, sino simplemente porque es imposible hacer magia en el desarrollo de software y si se acortan los plazos, dará menos tiempo a revisar el código, a probar, a pensar soluciones más eficientes y crecerá la posibilidad en que se caigan en malas prácticas de programación con tal de avanzar más rápido.

¿Qué pasa si tampoco se llega a la nueva fecha? Estaríamos en una circunstancia similar a la anterior, ¿es esto dar carta blanca al proveedor? tampoco es eso, todo tiene sus límites y evidentemente si la culpa de los retrasos es achacable al mismo debe tener sus consecuencias, por tanto ante cada situación como digo siempre, hay que aplicar el sentido común y pensar en la solución que más convenga a la misma y por tanto habrá circunstancias donde sea factible seguir retrasando la entrega y en otras donde se decida que tras uno o varios retrasos la fecha que se establezca sea inamovible.