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Archivos diarios: diciembre 17, 2009

Hace unos días realicé un análisis sobre las variables compromiso y talento en los empleados de una organización.

En este post voy a introducir una variable más: el hambre. Entendiéndose el hambre como la ambición por conseguir objetivos personales.

Un ejemplo de todo esto lo podemos ver en el fútbol, donde muchos equipos que han conseguido títulos tienden a renovar parte del equipo, porque saben que además de la calidad y el compromiso de los jugadores necesitan ese empujoncito de más, ese Kers, que dan las ganas de conseguir las cosas, esas ganas que hacen meter el pie y arriesgar.

El hambre es una variable complicada de controlar, ya que los trabajadores que la tienen salvo que estén comprometidos con la causa, tenderán a ser complicados de retener si ven que no consiguen sus objetivos personales (lo podemos ver también en el fútbol), además, por regla general, serán trabajadores muy exigentes consigo mismos y con los demás, sean superiores, iguales o si tienen personas a su cargo, ya que tendrán siempre sus objetivos entre ceja y ceja y si esta exigencia no viene de la mano con una suficiente mano izquierda o se tiene la experiencia necesaria para saber controlarla, se producirán problemas que pueden resultar más negativos o menos productivos que si esa persona con hambre no estuviera en la organización.

Por tanto, los trabajadores con hambre son complicados de manejar, lo cual no quiere decir ni que sea imposible o que todos los casos puedan controlarse. No obstante, entiendo que es bueno y favorable que haya personal con hambre en la organización, porque la ambición en su justa medida permite conseguir metas que no serían posibles de otra manera (o por lo menos tardarían mucho más en lograrse). Como es lógico, la productividad y control de estas personas depende muy mucho de cómo sus superiores sepan tratarlos y obtener de ellos el máximo rendimiento posible.

No hay que confundir, desde mi punto de vista, el deseo de mejorar y superarse en la organización (lo cual es siempre positivo y necesario) con el hambre ya que ésta va un poco más lejos y más deprisa.