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Archivos diarios: diciembre 19, 2009

Me comenta un amigo que acaba de comenzar un proyecto en otra Comunidad Autónoma que el cliente le ha dicho que el objetivo principal del mismo es que su organización a nivel de desarrollo de aplicaciones evolucione de un nivel de madurez A a un nivel de madurez B, siendo B>A. No obstante, pese a perseguirse ese objetivo, el proyecto se basa en la realización de una serie de actuaciones sometidas a acuerdo de nivel de servicio y penalizaciones en el caso de incumplimiento de los mismas.

Es decir se va a penalizar si se incumple en tiempo, forma y calidad esas actuaciones, las cuales vistas de cerca, se lleven a cabo correcta o incorrectamente no tendrían que provocar un impacto positivo o negativo en el nivel de madurez del proceso de desarrollo de la organización. Y este precisamente es el peligro principal que tiene la consecución del objetivo principal.

Que el objetivo principal sea que la organización evolucione a nivel de desarrollo de software no quiere decir que se olviden los distintos objetivos parciales. De hecho será fundamental que estos objetivos se cumplan para llegar al objetivo final porque de lo contrario los problemas que tendrá la ejecución del contrato serán tales que se invertirá el esfuerzo en apagar fuegos que en dar ese paso adelante que se pretende.

La mejor forma de ir a por el objetivo final sin perjudicar a los objetivos parciales es incluir en los procesos de desarrollo aquellas variables que permitan conseguir la mejora esperada, teniendo en cuenta que hay que tener paciencia porque los objetivos a medio/largo plazo, son eso, objetivos a medio/largo plazo y que por tanto no se pueden conseguir ni en un día, ni en un mes y que hay que ser constante, tampoco vale de nada hacer un esfuerzo durante seis meses si después se abandona.

La inclusión de dichas variables llevan consigo un overhead, sobre todo al principio, ya que hay que acostumbrarse a una nueva forma de hacer las cosas, no obstante, ese sobreesfuerzo que se requiere irá disminuyendo conforme se pase de la adaptación al hábito. Es posible que ese sobreesfuerzo nunca sea igual a cero, será cuestión en este caso que cliente y proveedor analicen la conveniencia en base a un retorno de la inversión futuro de tener en cuenta este aspecto en la valoración de los desarrollos parciales.

La consecución de los objetivos parciales no asegura el cumplimiento del objetivo principal (aunque como comenté anteriormente la no consecución de los mismos muy probablemente traerá consigo la no consecución del objetivo principal). Como es lógico llegar a tener éxito en los objetivos parciales proporcionará satisfacción al cliente, ¿lo suficiente cómo para que este olvide la no consecución de un objetivo principal? Dependerá del cliente, ya que se ha demostrado efectividad para cumplir el trabajo que se genera en el día a día, pero no en conseguir lo realmente difícil que es cumpliendo con los objetivos parciales colaborar en que el proceso de desarrollo en una organización evolucione positivamente.