archivo

Archivos diarios: diciembre 30, 2009

Cuántos proyectos ambiciosos de desarrollo de software no se han llevado a cabo o, ejecutándose, no han llegado a tener éxito por falta de implicación de la alta dirección. Cuántas empresas han visto mermadas su productividad y/o han perdido mercado por no haberse adaptado a tiempo a los cambios provocados por la evolución de las TICs.

La informatización de los procesos de negocio es algo fundamental para la competitividad de cualquier organización, por lo que pensar que las TIC es un servicio cualquiera y no un elemento fundamental para el funcionamiento de la organización es un error que afecta directamente al balance de la compañía.

Por este motivo insisto mucho en que el entorno ha cambiado y que quien se suba antes y mejor al carro de las TIC tendrá mucho ganado, como es lógico no es el único factor, pero sí se trata de uno muy importante. Esto provoca por un lado que los responsables TIC de la organización deben tener voz y voto en los órganos de dirección de una organización y no a través de un responsable de área cuya competencia sean las TIC y otras tantas cosas más, sino a través de un responsable especializado que sea la persona sobre la cual recae el día a día de la gestión de las TIC en la organización, no actuar de esta manera implica que se diluya la problemática que puede tener la gestión TIC con otras problemáticas que pueda tener ese responsable de área en otros aspectos objeto de su competencia y por tanto obviarse en determinadas circunstancias situaciones de riesgo o situaciones estratégicas que pueden tener un impacto importante en la organización. También es necesaria una mínima formación en la importancia de las TIC para el resto de personas que componen los órganos de dirección, porque sin ella no terminarán de reconocer la necesidad y la importancia de las nuevas tecnologías integradas en los procesos de negocio de la organización, ya que en muchos casos estas personas habrán crecido en su carrera profesional en un entorno de competencia o de mercado donde las TIC no tenían la trascendencia que tienen ahora.

Por tanto, la informática debe estar siempre alineada con los objetivos de la organización y a cambio la organización debe darle a la misma el papel y el respaldo que se merece, esta situación permite conseguir un equilibrio muy provechoso, lo contrario es entrar en una situación de desequilibrio y falta de control, que provocará que en muchos casos se dediquen esfuerzos TICs en asuntos que no son trascendentes para el funcionamiento de la organización, descuidando otros aspectos importantes que sí pueden provocar consecuencias económicas directas o indirectas en el funcionamiento de la institución.