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Archivos diarios: enero 11, 2010

Hace unas semanas tuve la oportunidad de ver un documental llamado “La verdad según Wikipedia”. Pese a que se centra en un producto concreto de la web 2.0 como es Wikipedia, todo lo que se habla en él puede ser extensivo al conjunto de productos que han surgido alrededor de la misma y hay tanto opiniones favorables como críticas. Recomiendo que si os resulta posible, le echéis un vistazo al documental, porque escuchar opiniones diferentes sobre un mismo tema siempre sirve para reflexionar y en consecuencia para actualizar y/o expandir nuestro punto de vista sobre una determinada materia.

Los lectores habituales de mi blog ya saben que soy un ferviente defensor de lo que significa la web 2.0, como un fenómeno de expansión y democratización del conocimiento y de la expresión, que permite a cualquier persona, de cualquier lugar del mundo y de cualquier condición compartir su experiencia, opiniones y visión de lo que le rodea. Defiendo este enfoque de la web porque creo firmemente en él y aunque no hay nada perfecto, los aspectos positivos que puede aportar siempre serán exponencialmente mayores que los negativos.

En el documental, las opiniones contrarias a la web 2.0 se centran en que se le da la oportunidad a “aficionados” de tener la posibilidad de crear opinión y aportar su conocimiento, publicándose ésta, sin control, en sitios web con una audiencia tan amplia como puede ser Wikipedia (o cualquier otro medio con características sociales, como por ejemplo, un blog). Según estas opiniones, la información y el conocimiento debería ser aportado por profesionales, académicos y científicos expertos y de reconocido prestigio, ya que se necesita de estas personas para dar consistencia y veracidad, para huir de esta forma a un universo del conocimiento sin garantías que es el que proporcionarían los aficionados. Por tanto se establece una dicotomía entre expertos y aficionados.

Yo creo que estos argumentos contrarios se caen por sí solos, ya que defienden un modelo en el que un grupo elitista (más o menos amplio), pero elitista, es el que posee la verdad. Grupo elitista que si bien podría estar formado por personas prestigiosas en los diferentes ámbitos del conocimiento y que en la mayoría de los casos podrían ser independientes, no estarían elegidas de manera democrática, sino por un grupo de intereses que estaría detrás de cada medio a través del cual se publique la información. Una versión reducida de esto lo tenemos en la actualidad en la prensa, radio o televisión, donde puede haber expertos independientes, pero con una línea editorial que contextualiza todo.

Otro argumento en contra de este planteamiento es que al ser bastante limitados en número, el grupo de expertos sólo se centrarían en aquellos aspectos que considerarían relevantes (ellos y/o los medios a través de los cuales publicasen la información), dejando fuera muchos campos del conocimiento humano o de la cultura popular que no tendrían cabida al menos a corto o medio plazo en este modelo, además de dejar fuera las experiencias de los ciudadanos, que pueden resultar en muchos casos treméndamente valiosas, ya que es el resultado de la aplicabilidad de muchas teorías a aspectos concretos y reales.

La web 2.0 no excluye a los expertos, sino que los integra con el resto de la ciudadanía, mientras que el otro modelo sí que resulta excluyente, dando lugar a un modelo unidireccional de los publicadores de contenidos a la sociedad (aunque existiera un modelo social a nivel del grupo de publicadores). No estoy en contra de los expertos, tienen mucho que aportar al enfoque actual de la web, creando si lo desean espacios de publicación de información específicos para ellos (¿por qué no?, siempre que respeten que se pueda consultar lo que publican o incluso den la posibilidad de trasladar el contenido a otros medios) y/o colaborando de tú a tú con el conjunto de la ciudadanía a seguir construyendo este universo de la información que es Internet. Al final, lo que importa es la libertad y de dar la posibilidad de que el conocimiento y la cultura llegue al mayor número de personas posible.