archivo

Archivos diarios: enero 13, 2010

Hace un tiempo escribí un artículo, llamado Appliance sobre las propuestas de colaboración u ofertas que presentaban muchas empresas sin preocuparse en intentar entender cómo funciona la organización a la que realizan esa propuesta.

En este post voy a exponer algunas reflexiones más sobre este tema.

Puedo entender perfectamente que si una empresa se presenta a una oferta y no tiene tiempo material ni siquiera para hacer una visita al cliente presente una proposición tipo Appliance, es decir, asume lo indicado en las especificaciones del cliente y da su visión para resolver el problema según su experiencia y sus métodos, sin tener en cuenta cómo funciona el cliente. Es más, el conocimiento del cliente, de su departamento y de su organización no es algo que se consigue en un espacio corto de tiempo, sobre todo si la organización a la que pertenece es grande y las circunstancias de funcionamiento son complejas. Todavía es más complicado conocerlo si nunca se ha trabajado con él. Esto requiere presentarse como empresa, solicitar que se le explique cómo funciona el departamento de informática, documentarse, acudir a los concursos que vayan saliendo, pedir audiencia si se pierden para conocer en qué aspectos pueden mejorar en un futuro, solicitar reuniones periódicas para conocer las líneas en las que se está moviendo el departamento, etc…, es decir, la adquisición de conocimiento hay que currársela.

Lo que no puedo terminar de entender es que si una empresa tiene la oportunidad de conocer cómo funciona una organización, no lo aproveche y no adapte sus proposiciones comerciales a dichas características de funcionamiento porque eso es caer reiterádamente en un error. El mundo de las TICs, de las organizaciones y su funcionamiento no se puede medir mediante leyes universales, es decir, no todo lo que tiene experiencias positivas en otros entornos organizacionales, tienen por qué funcionar en una institución concreta y por tanto, proponer modelos que por mucho que las referencias sean positivos que choquen frontalmente con una forma de trabajar consolidada y/o que no se adaptan a un determinado nivel de madurez de una organización, es una decisión errónea por parte de quién realiza la propuesta.

Esto no quiere decir que una organización no deba evolucionar y que deba cerrarse a cualquier sugerencia de mejora externa, lo que sí quiero decir es que ese proceso de evolución debe estar dirigido desde la propia organización, teniendo claro hacia dónde se pretende llegar y realizarse de forma progresiva, adaptándose además al nivel de madurez existente en la misma.