archivo

Archivos diarios: enero 15, 2010

Otro de mis grandes defectos es la absoluta falta de paciencia que tengo sobre determinados temas o visto de otra manera el exceso de prisa por querer que determinados hechos sucedan. ¿Intento darle solución? Sí, lo cual no quiere decir que siempre sea capaz de controlar esto.

Las prisas son tremendamente ineficientes, ya que el estado al que lleva no permite, desde mi punto de vista, aprovechar todo el potencial, ya que parte de él se pierde pensando en el poco tiempo que queda para terminar una tarea o el mucho tiempo que queda para conseguir un objetivo.

La paciencia es mucho más eficiente y productiva, abordar una tarea o una meta desde la perspectiva que proporciona la paciencia facilita, en gran medida, la consecución de las mismas. Imaginemos que queremos correr 10 kilómetros, tenemos 2 formas de hacerlo, yendo a nuestro ritmo o a un ritmo muy elevado, ya que lo que queremos es terminar de correr o llegar cuanto antes. Muy probablemente si se elige la opción 2, no se llegue ni a la mitad del recorrido.

Es cierto que las circunstancias influyen sobre las prisas y la paciencia, es decir, si te encargan una tarea que tienes que terminar en dos horas y no hay vuelta de hoja, vienen las prisas, no obstante, seguro que el resultado final se resiente de alguna manera y si no es el resultado final el que se reciente, si lo es el que realiza la tarea que tendrá mucha menos energía para hacer otras que tenga encomendadas.