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Archivos diarios: enero 28, 2010

Si se quiere implantar una política en una determinada organización se considerará que ha tenido éxito cuando se convierta su cumplimiento en un hábito por parte de los integrantes de la misma, ya que de esta forma se tiene la seguridad de que se llevará a cabo y se verá como una tarea mecánica más y no como ese incordio que ha sido impuesto, del que me tengo que acordar para hacerlo y que me supone una pérdida de tiempo.

La implantación de una política no es tarea sencilla y menos en el mundo del desarrollo de software, donde todos somos (me incluyo) un tanto anárquicos.

Para que una política termine por implantarse es necesario que cuente con el apoyo de los niveles más altos del departamento afectado o incluso de la organización si se trata de una política de carácter horizontal, ese apoyo no debe ser sólo testimonial, sino que necesariamente se tienen que involucrar (el que algo quiere, algo le cuesta), realizar un seguimiento del proceso de implantación y pedir responsabilidades en el caso de que no progrese la implantación de la politica.

Pero no es suficiente con eso (aunque sí necesario) para que la implantación de una política se lleve a cabo con éxito, también es necesario que se realice un correcto proceso de gestión del cambio en el que resulta fundamental la explicación al personal implicado de por qué se ha decidido adoptar la política y que repercusiones negativas tendría para el departamento u organización la no aplicación de la misma y que beneficios se obtiene por ello. Seguro que si el personal entiende mejor por qué se aplica una política tenderá a asumirla antes.

Y como en todos los casos, se requiere tiempo para que sea asimilada (unos la asimilan antes, otros después) y más para que se convierta en un hábito, en el momento en que se consiga esto último se podrá considerar que la implantación de la política ha sido un éxito.