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Archivos diarios: febrero 1, 2010

Los que nos dedicamos al desarrollo de software tenemos la virtud o defecto profesional (según se mire y según sean las circunstancias) de ser gente, por regla general bastante creativa. Esa creatividad juega en demasiadas ocasiones malas pasadas, ya que convertimos en complejos problemas que no lo son.

Por mi experiencia os digo que cuanto más complejo hagamos un software más probabilidades existen de que ese software no vaya a ningún lado y sea un problema económico tanto para el cliente que no parará de gastar dinero intentando mejorarlo (hasta que se canse y decida parar) y para el proveedor que nunca terminará de tener el producto fino, que tendrá que compartir costes con el cliente (ya se encargará el cliente de que de alguna u otra forma esto suceda) y tendrá un equipo de trabajo que terminará por estar desmotivado al no tener nunca completamente cerrado el proyecto y vivir en una constante situación de crisis.

Como profesionales del desarrollo de software debemos intentar sustituir nuestro ego por el resultado final del proyecto, ya tendremos oportunidades en proyectos donde realmente sí sea necesario, de utilizar y de desarrollar nuestro ingenio y nuestra creatividad. Además esas oportunidades tendrán más posibilidades de surgir conforme vayamos cerrando con éxito otros proyectos, ya que si no se cierran estaremos condenados a tener una vinculación muy duradera con ellos y también existirán más dudas para asignarnos proyectos de una mayor complejidad temática y/o tecnológica.

Es cierto que muchas veces la complejidad viene impuesta por el cliente y también que en muchos casos será complicado convencerle de que optando por soluciones más simples se conseguirán mejores resultados, pero hasta donde sea posible es necesario establecer el diálogo necesario para intentar mostrarle y demostrarle que con soluciones complejas es mucho más complicado realizar el proyecto con éxito.

Por tanto, una vez evaluada la naturaleza del cliente, de los usuarios finales, las características del proceso de negocio que se quiere informatizar y las restricciones tecnológicas, será el momento de adaptar todas aquellas fórmulas, componentes, estrategias, etc… que siendo válidas para este proyecto hayan tenido éxito en otros, ¿para qué reinventar una rueda que sabemos que funciona?, hagamos funcionar el sistema de información que para eso nos pagan y hagamos el proyecto rentable para el cliente y para el proveedor, que seguro que dará lugar a futuros nuevos proyectos y a nuevas oportunidades.