archivo

Archivos diarios: febrero 6, 2010

Si digo que llevamos un par de años en una coyuntura económica complicada y que no se termina de ver la luz al final del tunel, no estoy diciendo nada nuevo. Esta situación ha provocado una importante sensación de inseguridad y desasosiego tanto para las empresas, sobre todo aquellas que no son grandes y para las personas que prestan sus servicios en ellas, ya que estos últimos independientemente de poder tener en peligro su puesto de trabajo, pueden ver frenadas sus aspiraciones personales en las mismas interpretadas en forma de mejora económica en la nómina y/o de promoción profesional.

Ante esto tanto las organizaciones como sus trabajadores pueden actuar de dos maneras, encerrarse en que nada depende de ti y que de la misma forma que la crisis económica vino, se irá o centrarse en la situación presente, hacerle frente y tomar las medidas oportunas para que el cambio empiece a producirse desde ya y obtener resultados positivos ahora y muchísimos más en un futuro.

La no acción, el atarse a cadenas invisibles que no existen más allá de la imaginación pienso que no es la mejor solución para afrontar este tipo de circunstancias y que la energía se debe emplear en mirar hacia adelante en lugar de mirar hacia atrás y en culpar a todo lo que nos rodea de lo que nos sucede. Es cierto que el entorno, las situaciones y la coyuntura condicionan, pero la única forma de enfrentarse a ellos es intentando aplicar soluciones y creer que es posible que, incluso en estos momentos, se recoja cosecha o se siembre para un futuro. Como es lógico, que se busquen soluciones no quiere decir que se encuentren, pero desde mi punto de vista, existe más posibilidad de encontrar algo si se busca que esperando simplemente a que se tropiece contigo.

Hace poco leí en un libro que el único lugar en el que el éxito está delante del trabajo es en los diccionarios y creo firmemente en esta afirmación. Si nos centramos en el trabajo y empleamos nuestra energía en desarrollarlo los resultados llegarán, se tardará más, se tardará menos, pero al final existirá una recompensa, es cuestión de tener paciencia y de creer en lo que uno hace. El trabajo bien hecho no pasa desapercibido, aunque en ocasiones pueda parecerlo si entendemos que no nos sentimos correspondidos o que no se nos valora en justa medida. Puede que nuestros jefes no lo vean, pero seguro que entre nuestros clientes, proveedores, competencia, compañeros, etc… hay personas que lo ven y quien lo hace sabrá valorar tarde o temprano de manera adecuada el trabajo que se realiza.

Las cadenas invisibles son aquellos pensamientos que nos dicen: “no es posible”, “no se puede conseguir”, “no sirve para nada”, etc…, y que hacen que no demos pasos que nos permitan evolucionar. La humanidad puede ser más o menos imperfecta, pero desde mi punto de vista el mundo en el que vivimos y el avance de la civilización se ha realizado a partir de personas que han sabido romper algunas o muchas de sus cadenas invisibles.

Todos tenemos este tipo de cadenas, por lo que yo, como es lógico, no me escapo a ellas. Desde mi punto de vista, la clave para mejorar en este aspecto es entender que muchos de los obstáculos con los que nos encontramos en nuestro día a día los creamos nosotros mismos o bien, se tratan de otros externos que nosotros mismos nos encargamos de hacer más grandes.