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Archivos diarios: febrero 23, 2010

Es importante señalar que cuanto mayor sea el presupuesto asignado a un proyecto de desarrollo de software en proporción al esfuerzo que a priori se requiere para desarrollarlo, será mucho mejor para el equipo de personas que tiene que desarrollarlo.

Que sea mejor contar con presupuestos holgados o muy holgados, es algo que es evidente, pero no asegura nada, es más, si no se dispone de la experiencia adecuada, un presupuesto muy holgado se puede convertir en un arma de doble filo, ya que en lugar de invertirse en intentar obtener un producto con la mayor calidad posible, en muchas ocasiones se invierte en hacer decenas de probaturas en el mismo, rizando el rizo, que no sólo no aportan nada, sino que pueden incrementar la complejidad de la solución, afectando la misma al usuario final, al desarrollador y/o a la arquitectura tecnológica resultante. De manera que un presupuesto a priori muy holgado, se queda en un presupuesto finalmente muy justito que da lugar a un producto que lo mismo no es tan útil y/o que tiene una mantenibilidad costosa.

También es importante gestionar en estos casos la productividad, ya que el hecho de tener un presupuesto holgado no implica echarse una siesta, sino reducir el nivel de presión en el proyecto y tener más tiempo para pensar y aplicar las mejores soluciones posibles al mismo, intentando conseguir el mayor nivel de calidad. Si la productividad cae, al final, como sucede en el caso comentado en el párrafo anterior, el presupuesto holgado no lo será tanto y se tendrán los mismos problemas que si el proyecto hubiera tenido una asignación económica más ajustada.

Por tanto, que un proyecto tenga un presupuesto mayor o igual que el esfuerzo real que se necesitaría para realizarlo siempre es positivo, siempre es bienvenido. Como ya he comentado en algún artículo del blog, es mejor presupuestos holgados que presupuestos cortitos y no lo digo sólo para el proveedor, sino también para el cliente, ya que si el proyecto de desarrollo de software se gestiona bien por las dos partes, el resultado final deberá tener por término medio una mayor calidad. Lo que no hay que olvidar nunca es que tanto teniendo presupuestos importantes como no teníendolos es muy importante gestionarlos de la mejor manera posible y no dormirse, ya que si no se hacen las cosas bien, el dinero lo único que proporciona es un colchón más grande y un mayor margen de error, que si bien no es poco, no será suficiente para evitar el fracaso si nos distraemos, no somos prácticos y se reduce el nivel de productividad.