archivo

Archivos diarios: febrero 25, 2010

La credibilidad, al igual que la confianza, es muy difícil de construir, ya que por regla general las personas tenemos una coraza (dependiendo de la persona y de sus circunstancias personales, puede ser más gruesa o más delgada) que solo abrimos cuando se nos demuestra con creces que las actuaciones de otra persona nos generan credibilidad. También como sucede con la confianza, la credibilidad hay que estar alimentándola continuamente y uno o varios traspiés pueden acabar con un trabajo de años.

En un mundo tan complicado como son las relaciones cliente-proveedor en el negocio del desarrollo de software, la credibilidad es una característica fundamental para tener un cierto éxito en él. Si una empresa, un grupo de personas de la misma o tan solo una persona de ella, consiguen alcanzar con un cliente esa relación de credibilidad, se tendrá mucho ganado, ya que independientemente de los problemas que pueda tener un proyecto concreto en su desarrollo, en su implantación o en su explotación, el cliente sabe que el proveedor terminará encontrando una solución al problema con todo su empeño.

Con todos los problemas que suelen tener los clientes, que tienen que dar la cara y recibir presiones ante cualquier incidencia moderada en las aplicaciones ante decenas o centenas de usuarios y/o superiores, que tienen que garantizar un nivel de disponibilidad alto para intentar no afectar gravemente en los distintos procesos de negocio afectados por un funcionamiento anómalo de un sistema de información, ¿sabéis lo importantísimo que resulta para ellos que ante cualquier circunstancia de estas características, se tenga la seguridad de que se va a dar la mejor respuesta posible en un tiempo aceptable y no se van a encontrar en una situación de indefensión?.

Por eso, es tan importante tratar bien a los clientes, tener una comunicación continua y fluida con ellos, preocupándose por los proyectos de manera proactiva, pero siempre realizando actuaciones que sean conocidas por ellos, nunca actuando a sus espaldas, nunca diciendo una cosa y haciendo la contraria y hay que intentar darles respuestas a sus problemas lo antes posible, atender a sus demandas y cuando no se está de acuerdo con algo, intentar dialogarlo de manera tranquila y con argumentos. Esto no quiere decir que se deba tolerar abuso, tras abuso, ya que si un cliente actúa de ese modo, simplemente no interesa volver a trabajar con él y por tanto no merece la pena el esfuerzo tan importante que requiere tener construirse una credibilidad y esto lo digo incluso en las circunstancias actuales de crisis.

No quiero decir con esto que no se deba ser profesional cuando existen situaciones de abuso, profesional hay que serlo siempre y los papeles no hay que perderlos nunca, en este tipo de casos hay que intentar cerrar el proyecto cuanto antes, pero no de mala manera, por lo que hay que cumplir los objetivos marcados y elaborar el producto o realizar el servicio con la mayor calidad posible, de esta manera en un futuro cuando las circunstancias cambien, lo mismo sí interesa volver a intentarlo con un cliente concreto (ya que lo mismo el problema estaba con un grupo de personas determinado que han cambiado de puesto o que no van a tener ningún tipo de participación en otro proyecto) y de esta forma las puertas no estarán cerradas si se intenta otra vez llamar al timbre.