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Archivos diarios: febrero 28, 2010

Se nos olvida muchas veces, se me olvida demasiadas veces. Detrás de ese cliente, de ese proveedor, del Presidente o Director General de tu organización, del conserje del edificio, de la persona que te atiende en el kiosko donde compras el periódico o el teleoperador o teleoperadora que te llama para ofrecerte una conexión a Internet, hay una persona.

Olvidar que tratamos con personas, con sus sentimientos, con sus problemas, con sus aspiraciones, con sus defectos, con sus virtudes, en lugar de con puestos de trabajo, desde mi punto de vista no sólo no es positivo, sino que por regla general y a la larga produce malos resultados, laborales y personales.

Desarrollamos una profesión y nos relacionamos con otros profesionales, cada uno desempeñamos un rol, forma parte de nuestro trabajo, pero no hay que olvidar que detrás de ellos hay una persona, como detrás de nosotros mismos hay una persona. Es algo obvio, pero a veces lo obvio no es precisamente lo más fácil. Entender que trabajamos con personas, nos permitirá desarrollar la empatía y en consecuencia se acertará más en las decisiones y todas las partes estarán más motivadas y más cómodas de trabajar unas con otras.

Evidentemente tendremos que tomar decisiones, y entender que trabajamos y nos relacionamos con personas y no con puestos de trabajo no quiere decir que no ejerzamos nuestra responsabilidad y tomemos medidas si un trabajo no se está realizando correctamente, si un comportamiento no es adecuado o el rendimiento/productividad se ha reducido por debajo de lo tolerable, lo que sí quiere decir es que tras una determinada acción, actuación o resultado que no nos haya parecido acertado, hay una persona y sobre ella han podido influir innumerables situaciones que hayan provocado que no se haya rendido lo suficiente, enterder que detrás de los puestos de trabajo hay personas, permita dar la oportunidad de analizar estas circunstancias y a que en la toma de decisiones se tengan en cuenta estas circunstancias. También significa que aún en el caso de tener que tomar decisiones o medidas en caso de que el trabajo que se desarrolle no se considere adecuado, siempre se pueden y se deben tomar, desde mi punta de vista, de la manera más humana posible, centrándose siempre en el respeto hacia el individuo.

Me he centrado en el aspecto laboral, pero no hay que olvidar, lo que comento en el primer párrafo de este artículo y es que detrás de la careta de un rol o de una profesión hay una persona y cómo tal, utilizar el respeto, la educación y la amabilidad, aún no siendo correspondidos, es la mejor decisión que se puede tomar en cualquiera de los casos, ya que esas cualidades nos hacen más humanos y más personas tanto en nuestro foro interno, como para los demás y esto necesariamente tiene que ser positivo.