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Archivos diarios: abril 6, 2010

Para poder abordar este trabajo, además de automatizar lo máximo posible la realización de determinados tipos de pruebas, tener un conjunto integrado de herramientas y actuar bajo un marco metodológico que unifique y objetivice actuaciones (incluido la definición de un modelo que evalúe el conjunto de pruebas realizadas para una determinada aplicación o determinado tipo de ellas y aconseje en base a ello, el paso a producción o no), se van a definir itinerarios de verificación en función del tipo de sistema de información (o incluso itinerarios particulares para un determinado tipo de sistema concreto, si la naturaleza y/o criticidad del mismo así lo requiriese).

La definición de estos itinerarios tiene su lógica, ya que al no ser todas las aplicaciones iguales (en importancia, criticidad, complejidad, presupuesto, etc…) no tendrán por qué tener un tratamiento similar desde el punto de vista de la verificación de la calidad del producto y del proceso. Esta característica permitirá racionalizar mejor los recursos dedicados a la realización de este tipo de tareas (y también los recursos de desarrollo) y a establecer distintas escalas de certificación de aplicaciones, lo cual puede resultar muy interesante a la hora de establecer una clasificación de los sistemas de información en función de las revisiones de calidad que se realizan, así como para presupuestar proyectos (si se quiere que un determinado proyecto tenga el máximo nivel de certificación, habrá que aportar los recursos necesarios para ello), como para las licitaciones, donde puede ser una propuesta de valor por parte de los licitadores comprometerse a realizar el proyecto con un nivel de certificación alto. Esta clasificación permitirá no sólo poder ver la evolución de las verificaciones de calidad de un producto (que deberían dar lugar a un producto de mayor calidad), sino a la posibilidad de evaluar la evolución del conjunto de sistemas de información de la organización.