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Archivos diarios: abril 7, 2010

Hace unos días me puse a mirar por curiosidad si algunas empresas que trabajan o que han trabajado conmigo tenían creada una entrada en Wikipedia y pude comprobar que la mayoría de ellas ya la tenían.

Este es un ejemplo más de que las empresas, aprovechan cualquier medio que les proporciona la Web (y lo veo lógico y razonable), para darse a conocer al mayor número de personas posible.

Siempre comento que hay que intentar ver las circunstancias positivas de lo que nos rodea y de las tareas que realizamos en nuestra vida personal y profesional. No obstante, eso no quita que de vez en cuando sea una medida muy sana, meditar sobre aquellos aspectos en los que hemos participado o estamos involucrados y que no están obteniendo los resultados esperados.

En la mayoría de las ocasiones la medición de nuestras acciones por nosotros mismos es mucho más dura y exigente que la que hacemos sobre los demás. Esa autoexigencia desproporcionada, que nos sitúa en otro rasero, además de ser negativa, es una mentira, una ilusión y cuanto antes nos demos cuenta de esto, o mejor dichos, cuantas más veces nos demos cuenta de esto, mejor nos irá.

Tenemos que ser constructivos, darnos cuenta de nuestros errores para seguir creciendo, para seguir evolucionando. El error desarrolla el conocimiento y forma parte de la vida misma, ¿quién no se equivoca? todo el mundo se equivoca, muchísimas veces, ¿por qué nosotros no podemos equivocarnos?, tenemos el mismo derecho que los demás a hacerlo y el mismo derecho y las mismas oportunidades para aprender de ellos.

Cuando reflexionemos sobre nuestros fallos, no nos debemos olvidar de nuestros aciertos, de la gran cantidad de cosas que hacemos bien, que muchas veces son tan naturales o tan automáticos que no valoramos o no tenemos en cuenta, ¿por qué un error tiene que pesar más que un acierto?.

Existen muchas personas que consideran que los modelos (en general) de oficina de calidad están obsoletos, sobre este asunto yo discrepo, porque el problema no está en si existen o no existen oficinas de calidad, sino en cuál es su modelo de funcionamiento y lo que este modelo puede aportar a la organización en la que se aplica. En la experiencia que hemos tenido en mi organización y desde mi punto de vista, el modelo que hemos estado aplicando nos ha traído bastante beneficios y pensamos que la ampliación de las funciones, permitirá conseguir todavía mejores resultados.

Creo que a todo esto ha ayudado mucho que las características de funcionamiento de la Oficina de Calidad se hayan adaptado a la realidad de mi organización, que haya ido al grano y que el proceso de gestión del cambio se haya ido llevando poco a poco, sin producir rupturas bruscas en la dinámica de funcionamiento de los proyectos de desarrollo de software.

Curiosamente, gran parte de los críticos de la existencia de Oficinas de Calidad, son los proveedores de servicios de desarrollo de software, conclusión a la que han llegado probablemente sin mirarse un poco el ombligo, ya que si se centrasen en intentar obtener productos con calidad (en todos los sentidos, no vale simplemente con el que el producto “ande”) y aplicarse en el proceso de desarrollo, probablemente existirían menos Oficinas de Calidad o estas serían más pequeñas, porque ¿qué prácticas utiliza tu empresa para asegurar la entrega de productos de calidad?, ¿cada cuál aplica el método que cree conveniente (por lo que habrá casos que no se aplique ninguno) o existe un plan o directrices generales?, ¿se valora de alguna manera a aquellos equipos de trabajo que entregan los productos en las mejores condiciones posibles?. También es cierto que, a veces, las críticas sí que están justificadas, pero en la mayoría de los casos se trata de Oficinas de Calidad que no han aplicado un modelo congruente con la realidad de una organización a nivel tecnológico, metodológico, de recursos humanos y organizativo y con la realidad de los procesos y tecnologías de desarrollo de software.

De hecho hay muchos proveedores de este tipo de servicios que internamente aplican este tipo de servicios de manera interna, con el objeto de tratar de conseguir que el producto llegue al cliente con la mayor calidad posible, algo que resulta, desde luego, un elemento diferencial para los proveedores con respecto a sus clientes, los cuales tienen la expectativa de que el software que se le entregue esté en las mejores condiciones posible y que el proceso se haya ejecutado de manera adecuada (intentando cumplir plazos, cumpliendo con los requisitos tecnológicos, metodológicos y procedimentales del cliente, existiendo una comunicación adecuada con todas las partes, etc…). Y esto no es sólo importante para el cliente, sino que también lo será para el proveedor que probablemente, además de tener una mejor imagen con los clientes (algo que repercutirá probablemente en su relación futura y en las expectativas de negocio con los mismos), reducirá gastos como consecuencia del mantenimiento correctivo.Tan importante es la calidad, que hay monstruos como Google que conociendo este hecho la han convertido en un eje de sus productos, de manera que se dice que no hay código más revisado que el de los distintos servicios que proporciona esta empresa.