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Archivos diarios: abril 25, 2010

El principio de Cargill también conocido como regla del noventa-noventa, se puede considerar como una aplicación de principio de Pareto y viene a expresar básicamente que es imposible el cumplimiento de la planificación de un proyecto o por lo menos las previsiones económicas y de esfuerzo del mismo ya que enuncia (y no hay ningún tipo de error al poner los porcentajes) que “el primer 90% del código ocupa el 90% del tiempo de desarrollo. El 10% restante del código ocupa el otro 90% de tiempo de desarrollo”.

Digo que no es ningún error porque el hecho de que el tiempo de desarrollo no sume 100% está hecho a posta. Este principio viene a indicar que poner a totalmente a punto una determinada aplicación llegado a un determinado grado de avance en el proyecto es treméndamente costoso y una de las principales causas de que no se cumplan las planificaciones en todos los sentidos (tiempo, esfuerzo, etc…).

Como en el caso del principio de Pareto, aqui la clave es saber cuándo se llega a ese 90% “mágico”, ya que a partir de ese momento el proyecto se pone muy cuesta arriba. También, como sucede con el principio de Pareto la habilidad, experiencia y metodología (además de as circunstancias del proyecto) de los responsables y del equipo de proyecto tienen mucho que ver en las posibles desviaciones que ocurran en el mismo.