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Archivos diarios: mayo 11, 2010

Tendemos en demasiadas ocasiones a subestimar el potencial de personas que tenemos trabajando con nosotros. Los tenemos tan asociados a tareas o roles concretos que realmente no vemos más allá de eso. También muchas veces son esas mismas personas las que tampoco terminan de darse cuenta del gran potencial que guardan en su interior.

Un buen ejercicio para que se pueda demostrar ese potencial podría ser el siguiente: Plantear un reto que parezca a priori muy difícil o imposible de conseguir, por ejemplo, supongamos que una determinada organización ha sacado a concurso o está negociando con proveedores un proyecto importante, pongamos por ejemplo de 500.000€ anuales y que a priori no se está bien posicionado en el mismo, la competencia es muy grande, la preparación de la oferta requiere mucho trabajo y/o es compleja o se suman una serie de variables más que hace que en condiciones normales se descarte invertir esfuerzo en intentar conseguir ese contrato. ¿Qué se tiene que perder si se plantea como reto a un conjunto concreto de empleados conseguir esa contratación? Es decir currarse todo el proceso y conseguir ganar.

Evidentemente, por muy sugerente que nos pueda parecer el reto, detrás tiene que haber algo que suponga un aliciente más en el caso de que se consiga: pagar unas vacaciones importantes, premio económico muy significativo (cuando hablo de premio, hablo de premio y no de migajas, es decir, algo significativo, que marque la diferencia entre conseguirlo y no conseguirlo), etc…

Lo mismo si se aplica esta política, más de un proyecto que no se hubiera conseguido nunca se consigue y más de un empleado que no se hubiera destapado su talento o se hubiera tardado más en conocerlo, se descubre.

Sé que lo que planteo en este artículo es algo poco convencional y que muchos pensaréis que es irrealizable, que es una ruptura de esquemas respecto a lo que normalmente está establecido en las organizaciones, pero ¿qué hay de malo en hacer algo diferente?, ¿por qué copiar comportamientos de otras organizaciones debe suponer algo bueno e introducir diferencias algo malo?.

Lo que planteo es algo que no presenta riesgos, a priori se trataría de un reto que en condiciones normales no se afrontaría, por lo que no se pierde nada no consiguiéndolo y el premio (pese a ser importante) sería proporcional a lo que se ganaría al alcanzar el objetivo. Es cierto que podéis preguntaros, ¿quién paga ese tiempo que esa persona tiene que dedicar a intentar conseguir el reto? Esto se puede plantear de muy diversas formas y dependiendo de la que se elija debería afectar más a la cuantía del premio, es decir, si las personas que aceptan estos retos tienen que compaginarlo con su actividad habitual, lo que provocaría en muchos casos un overtime, el premio debería ser mayor, ya que el empleado invierte su tiempo libre en intentar alcanzar la meta, por otro lado, si se le permite que una buena parte de la jornada laboral la pueda dedicar a alcanzar esta tarea, prescindiendo de algunas otras tareas que venía realizando, el premio se debería también ver afectado por ello.

Como final del artículo, vuelvo a repetir el título del mismo, ya que en este caso refleja bien a las claras lo que quería plasmar: “Plantea un reto imposible a algunos de tus empleados, lo mismo te llevas una sorpresa”.