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Archivos diarios: junio 17, 2010

Equilibrio. Esa es la palabra. Desde mi punto de vista una empresa de desarrollo de software que consiga un equilibrio entre las áreas de producción, comercial y de gestión tiene mucho camino ganado, ya que por regla general se tiende a potenciar un área por encima de las otras, en función de las características del personal de la empresa.

Se puede tener un área comercial excelente, que permita vender muy bien los productos y/o servicios, pero después los proyectos no salir bien generalmente y ser deficitarios. Evidentemente esto tiene consecuencias y cada vez puede resultar más complicado “colocar” esos productos y/o servicios conforme se incrementa el número de clientes que han tenido malas experiencias.

Por otro lado, se puede tener un área de gestión excelente, que tenga perfectamente motivado al personal, que controle con esmero cada céntimo que entra y que sale, que aplique políticas financieras eficientes pero después no tener la capacidad de conseguir unas buenas ventas y/o tener unos costes adecuados de producción, siendo esto último un factor que puede ser desequilibrante tanto para ser competitivo, como para intentar conseguir los mejores resultados posibles en los proyectos.

También es posible tener un área de producción excepcional, que consiga desarrollar productos o realizar servicios de calidad con un coste inferior a la media, pero después no tener la capacidad de vender este potencial o no disponer de unas políticas que permitan controlar que los proyectos se desarrollan dentro de los parámetros esperados en cuento rentabilidad,

Lo que intento explicar en los párrafos anteriores es que ser muy bueno en un aspecto concreto no garantiza absolutamente nada si no se llegan a unos mínimos en otras áreas dentro de una empresa de desarrollo de software. El equilibrio no es incompatible con ser excelente en un área, ya que cuando me refiero a equilibrio lo que quiero decir es que no se debe olvidar que una empresa es como una maquinaria formada por diferentes componentes y que todos deben funcionar bien para que todo discurra por el camino esperado o por lo menos para que la probabilidad sea mayor de que las cosas vayan bien.