archivo

Archivos diarios: junio 22, 2010

Cada persona que gestiona equipos de trabajo o trata con proveedores tiene una determinada manera de llevar sus relaciones con los mismos en lo que se refiere a la hora de valorar el trabajo que se realiza, hay quienes por sistema utilizan el palo, otros la zanahoria, otros la indiferencia y otros mezclan cada una de ellas en diferentes proporciones.

Yo soy de los que mezclan palos y zanahorias. No suelo utilizar la indiferencia, ya que prefiero que las personas que trabajan conmigo sepan si estoy de acuerdo o no con lo que se está haciendo o con los resultados obtenidos. La indiferencia alimenta la imaginación y lo mismo las conclusiones a la que se llegan son erróneas.

Intento no repartir palos y zanahorias de manera arbitraria, ya que como comento en muchas ocasiones, decisiones arbitrarias producen resultados arbitrarios, sino que cuando muestro mi aprobación o desaprobación por algo es siempre con una base, ¿qué a veces me equivoco? A veces no, muchas, pero mejor así que no decir nunca nada o sin tener ninguna base.

No me gusta repartir palos, me encantaría siempre repartir zanahorias, no solo porque es lo más fácil o cómodo, sino que por mi forma de ser, no me resulta agradable, nada agradable, indicar a personas a la que aprecio que no me ha gustado algo que han hecho.

Reconozco que cuando reparto zanahorias, soy muy efusivo, no puedo remediarlo, forma parte de mi carácter, me gusta ser agradecido con el trabajo bien hecho. Con los palos, depende de muchas circunstancias. Uno de mis grandes defectos y que tengo que poner remedio es que en determinadas ocasiones exagero el palo en función de mi estado de ánimo, en lugar de intentar hacerlo desde una posición más serena, más meditada, actuar como actúo es un gran error, del que soy consciente y por ese motivo tengo que intentar buscar y encontrar una solución.

En aquellas ocasiones en las que el palo o el toque lo doy desde una posición más tranquila, a veces comento que algo no me ha gustado o bien sin decirlo dejo que se lea entre líneas que no me ha gustado cómo se ha efectuado una determinada tarea, normalmente el interlocutor, si me conoce un poco sabe si estoy conforme o no de cómo se ha desarrollado o se está desarrollando un determinado trabajo.

Quiero dejar claro que no estoy siempre dando zanahorias y palos, sólo lo hago cuando creo que hay que hacerlo, el resto del tiempo dejo que se desarrollen las tareas y si tengo que intervenir en algo lo hago, pero sin que ello tenga como consecuencia una zanahoria o un palo.

Esta es mi forma de ver este asunto, ni mucho menos es la mejor o la peor, en cualquier caso creo que todos debemos reflexionar sobre cómo llevamos a cabo la función de reflejar a las personas que realizan trabajos para nosotros, ya que tiene un impacto directo sobre su estado de ánimo, motivación y seguridad.