archivo

Archivos diarios: julio 2, 2010

Comentó Thomas John Watson que “¿Quieres que te dé una fórmula para tener éxito? La verdad es que es muy simple: duplica tu porcentaje de fracasos”.

El miedo a equivocarse, a cometer errores es peor que una trayectoria plana, ya que no hay nada que permita aprender más rápido que meterse a realizar tareas complejas o simplemente tareas que no tengamos las costumbre de realizar, cuando hacemos eso, cuando afrontamos esos retos tenemos más posibilidades de equivocarnos y es a través de esos errores, cuando los asumamos, cuando podemos crecer y se crece más rápido desde la reflexión del fracaso que desde el acierto porque el fracaso duele.

No se trata de buscar el error, sino de saber que está presente, que puede ser que nos equivoquemos. Los errores no son gratis, a veces si es muy grave o si se comete una secuencia repetida de los mismos puede tener repercusiones laborales, eso es inevitable y hay que entender que se puedan tomar medidas. Se puede considerar como un peaje que a veces es necesario pagar para seguir creciendo.

El miedo a equivocarnos es como tener unas cadenas enganchadas a nuestros tobillos por un lado porque tememos las consecuencias profesionales que puede provocar un error, aunque sepamos que salvo que la metida de pata sea muy grande no va a pasar nada (os pido que reflexionéis sobre la cantidad de veces que os habéis equivocado en alguna tarea relacionada por vuestro trabajo y compararlo con la cantidad de veces que os han tenido que llamar la atención por ello) y por otro porque tememos el impacto sobre nuestra estima, pese a que lo que realmente afecta a nuestra estima es el inmovilismo, la decisión de rendirse sin presentar batalla.

Otra fórmula para seguir mejorando está en el riesgo, estoy harto de leer en libros sobre la materia que la mayoría de los grandes triunfadores que conocemos han sido en alguna o algunas épocas de su vida grandes fracasados.

No todo el que se equivoca, fracasa o se arriesga tiene por qué triunfar. El triunfo requiere de más ingredientes. Pero lo que sí se asegura es que si se entra a analizar las causas de los errores y no nos quedamos a la defensiva pensando que la culpa es de todo excepto nosotros, es que vamos a crecer como personas y como profesionales. Después toca sacar provecho de ese crecimiento, nada asegura que lo consigamos hacer, pero incluso sin quererlo, incluso sin sacar rédito de todos esto, seremos mejores que antes de equivocarnos, arriesgar y fracasar.