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Archivos diarios: julio 19, 2010

Suelen surgir problemas cuando se crean expectativas de que otro departamento de la organización, diferente al departamento responsable de un sistema de información, va a modificar determinadas políticas de funcionamiento o determinados hábitos de trabajo para o bien de grabar en el sistema de información del otro departamento información que para ellos no es prioritaria para su funcionamiento o para grabar en sus sistemas la misma (y que sea el otro sistema el que obtenga los datos de ahí).

¿Por qué surgen los problemas? Por la existencia de prioridades distintas, es decir, lo que es importante para un departamento para otro es secundario, lo que al final se traduce en que cuando el tiempo apriete, los usuarios se dedicarán a resolver sus problemas y no los de otro. Esto terminará pasando en la mayoría de los casos por muy buena voluntad que se tenga.

Este problema, que se produce en la explotación de los sistemas de información, es perfectamente extrapolable a otros muchos ámbitos, ya que prioridades distintas terminaran separando las tareas del día a día de los diferentes objetivos comunes que se marquen.

¿Tiene solución el problema? Sí, siempre y cuando exista un director o jefe común a los departamentos implicados (aunque haya que escalar mucho en la jerarquía hasta encontrarlo) que sea el que defina esa prioridad concreta a los departamentos implicados. De esta forma las prioridades se sincronizan y existirá más posibilidades de que los departamentos implicados trabajen en conseguir ese objetivo común que aunque sea más importante para un departamento que para otro, es lo suficientemente importante para un responsable de la organización que tiene competencia sobre los mismos y por tanto podrá solicitar responsabilidades en el caso de que no se alcance.